Identifican nuevos usos terapéuticos de la nicotina frente a la obesidad

Publicado 24/09/2019 14:20:39CET
Obesidad, sobrepeso
Obesidad, sobrepeso - FLICKR/EMILIO LABRADOR - Archivo

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Un grupo de investigadores de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Girona, Oxford e Iowa han identificado nuevos usos terapéuticos de la nicotina en la lucha contra la obesidad. El trabajo, presentado en la revista 'Nature Communications', ha identificado que la nicotina induce el 'pardecimiento' del tejido adiposo blanco al actuar en el cerebro.

   Como aclara la primera firmante del trabajo, la investigadora del grupo NeurObesidad de la USC Patricia Seoane Collazo, el tejido adiposo pardo (grasa parda) es el que no almacena lípidos (al contrario que la grasa blanca), sino que los 'quema' a través de un proceso en el que se genera calor. Por ejemplo, cuando el sistema nervioso central interpreta que el organismo se encuentra en un ambiente frío, desencadena como respuesta una activación de la termogénesis de la grasa parda para incrementar la temperatura corporal.

   Desde la perspectiva del control del peso corporal, la posibilidad de convertir la grasa blanca en parda "supone contar con un nuevo 'interruptor' en la lucha contra la obesidad", apunta la investigadora que, no obstante, matiza que "el descubrimiento no implica que las personas que fuman consigan un mejor control del peso" si no que existe "un nuevo mecanismo molecular en la utilización de la nicotina, siempre medicamente controlada y liberada, con posibilidades hasta ahora desconocidas".

   Además, dado este nuevo paso en la comprensión del comportamiento de la nicotina, habrá que establecer "esfuerzos" para definir como "la nicotina ejerce sus efectos beneficiosos en el control del peso corporal" y así "poder diseñar terapias que eviten sus efectos nocivos", principalmente los vinculados a la acción de fumar, afirma Patricia Seoane.

   El nuevo trabajo da continuidad a estudios previos de Miguel López, cuyo grupo ya en 2012 demostró que la nicotina inhibe la actividad de la proteína AMPK en el hipotálamo, provocando la merma de la ingesta y un incremento del gasto energético al activar el tejido adiposo pardo.