Identifican células inmunitarias que provocan respuestas de autoanticuerpos dañinas tras la COVID-19

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Infosalus
Publicado: viernes, 4 septiembre 2026 7:19

   MADRID, 4 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores del Instituto de Biología de Sistemas (ISB) de Seattle (Estados Unidos) y colaboradores han identificado la población de células inmunitarias que provocan respuestas de autoanticuerpos dañinas tras la COVID-19.

   Estos hallazgos, publicados en la revista ‘Immunity’, aportan nuevos conocimientos sobre cómo las infecciones virales pueden desencadenar respuestas autoinmunes e identifican vías biológicas que podrían convertirse en objetivos para nuevas terapias.

   Cuando el sistema inmunitario se encuentra con un virus, produce anticuerpos diseñados para reconocer y eliminar al invasor, pero en algunas personas infectadas con el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, la respuesta inmunitaria falla y produce autoanticuerpos, es decir, anticuerpos que atacan por error los propios tejidos del cuerpo.

   Los científicos saben desde hace tiempo que estos autoanticuerpos están asociados con la COVID-19 grave, la COVID persistente y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes. Lo que aún no está claro es de dónde provienen estos anticuerpos dañinos.

   Este nuevo estudio combinó múltiples tecnologías de vanguardia para analizar las respuestas inmunitarias de los participantes inscritos en el estudio longitudinal INCOV del ISB sobre la COVID-19.

   En lugar de basarse en un único enfoque experimental, el equipo integró la secuenciación de ARN de células individuales, el perfil de accesibilidad de la cromatina, la proteómica plasmática, el perfil de autoanticuerpos a nivel de proteoma, datos clínicos, experimentos de laboratorio y análisis genéticos para construir una imagen detallada de cómo responden las células B durante la infección.

   "Nuestro objetivo era comprender por qué algunas personas producen autoanticuerpos tras la infección por SARS-CoV-2, mientras que otras no --declara Jim Heath, presidente y profesor del ISB y autor principal del artículo--. Al combinar múltiples capas de datos biológicos, pudimos identificar las células inmunitarias responsables y los mecanismos reguladores que las distinguen".

   La investigación identificó un subconjunto de células B —conocidas como células de memoria atípicas— como las principales precursoras de las células productoras de autoanticuerpos durante la infección por SARS-CoV-2.

   Si bien estas células son una parte normal del sistema inmunitario, los investigadores descubrieron que las personas con altos niveles de autoanticuerpos adoptaban un programa biológico marcadamente diferente.

   Los experimentos de laboratorio demostraron que las células de memoria atípicas de estos individuos eran especialmente propensas a madurar y convertirse en células secretoras de anticuerpos que producían autoanticuerpos.

   Al mismo tiempo, los investigadores observaron que los pacientes con niveles más altos de autoanticuerpos tendían a tener respuestas de anticuerpos neutralizantes del virus más débiles, lo que sugiere que esta respuesta alterada podría producirse a expensas de la inmunidad antiviral protectora.

   Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio fue el gran parecido entre el subconjunto principal de células B de memoria atípicas, llamadas células DN2, y las células inmunitarias previamente implicadas en enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico.

   Los investigadores descubrieron que las células DN2 de pacientes con niveles elevados de autoanticuerpos presentaban una mayor actividad en las vías de señalización inmunitaria controladas por el receptor tipo Toll 7 (TLR7), junto con cambios que involucraban a los factores de transcripción T-bet y XBP1. En conjunto, estas vías parecen preparar a las células para producir autoanticuerpos.

   Los análisis genéticos reforzaron esta conexión. Entre todas las poblaciones de linfocitos B examinadas, las células DN2 mostraron el mayor enriquecimiento de riesgo genético hereditario asociado a múltiples enfermedades autoinmunes, como lupus, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, enfermedad inflamatoria intestinal, enfermedad de Crohn, diabetes tipo 1 y cirrosis biliar primaria.

   Aunque el estudio se centró en la COVID-19, sus implicaciones van mucho más allá de un solo virus. Este estudio sugiere que la infección puede revelar predisposiciones inmunitarias subyacentes que, en individuos genéticamente susceptibles, favorecen la producción de autoanticuerpos.

   Comprender este proceso podría, en última instancia, mejorar la capacidad de los científicos para identificar a los pacientes con mayor riesgo de complicaciones autoinmunes y orientar el desarrollo de terapias que interrumpan estas respuestas inmunitarias dañinas antes de que se establezcan.

   Si bien serán necesarios estudios adicionales para determinar si la modulación directa de estas vías puede mejorar los resultados de los pacientes, los investigadores afirman que este trabajo proporciona una de las imágenes más claras hasta la fecha de cómo comienza la producción de autoanticuerpos inducida por una infección.

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