Archivo - Imagen de recurso de una representación de genes del cerebro. - ISTOCK - Archivo
SEVILLA, 7 Ene. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Sevilla han analizado las alteraciones en la corteza cerebral que presentan las personas que padecen psicosis. Sus resultados muestran que la psicosis no sigue una única trayectoria, sino que su evolución depende de una compleja interacción entre desarrollo cerebral, síntomas, cognición y tratamiento.
Por este motivo, los autores subrayan la necesidad de adoptar enfoques más personalizados que consideren las diferencias individuales para comprender mejor la enfermedad y optimizar las estrategias terapéuticas a largo plazo, explica la US en una nota de prensa.
La psicosis es un conjunto de síntomas --como alucinaciones y delirios-- frecuentes en la esquizofrenia y que implican una pérdida de contacto con la realidad. Desde su primera manifestación, conocida como primer episodio psicótico, estos síntomas pueden aparecer y evolucionar de maneras muy distintas entre personas, lo que hace de la esquizofrenia un trastorno especialmente complejo.
Los resultados del estudio muestran que, en el momento del primer episodio, las personas con psicosis presentan una reducción del volumen cortical, especialmente marcada en regiones con alta densidad de receptores de serotonina y dopamina, neurotransmisores clave tanto en la fisiopatología de la psicosis como en el mecanismo de acción de los antipsicóticos.
Asimismo, los datos sugieren que no solo las neuronas, sino también otras células cerebrales implicadas en procesos inflamatorios e inmunológicos, podrían desempeñar un papel importante en la enfermedad.
Durante el tratamiento, estas diferencias estructurales tienden a disminuir, lo que apunta a que el ritmo de deterioro cerebral se atenúa con la intervención clínica. Sin embargo, persisten diferencias más marcadas en las personas que reciben dosis más altas de medicación antipsicótica a lo largo del tiempo. Esto no implica necesariamente que la medicación cause pérdida de volumen, sino que quienes presentan síntomas más graves suelen requerir dosis mayores.
El estudio también confirma que estos pacientes muestran alteraciones cognitivas desde fases muy tempranas. A lo largo del seguimiento, muchas personas experimentan mejoría tanto en los síntomas como en la cognición, lo que sugiere que la estabilización clínica puede acompañarse de una recuperación parcial de estas funciones. No obstante, esta mejoría es menos pronunciada en quienes requieren tratamientos a dosis más altas.
En el estudio liderado por Claudio Alemán Morillo y Rafael Romero García en el Laboratorio de Neuroimagen y Redes Cerebrales de la Universidad de Sevilla, y publicado en el British Journal of Psychiatry, se adquirieron imágenes de resonancia magnética para calcular el volumen de las distintas regiones de la corteza cerebral en 357 pacientes con esquizofrenia y 195 controles.
Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que los participantes fueron evaluados a lo largo de diez años, lo que ha permitido analizar cómo cambia el cerebro a largo plazo y cómo estos cambios se relacionan con los síntomas clínicos y el desempeño cognitivo --incluyendo posibles dificultades en la atención, la memoria o la velocidad de procesamiento--. Además, el estudio aplica por primera vez un análisis basado en percentiles.
Del mismo modo que en pediatría se utilizan los percentiles para identificar desviaciones en peso o altura, ahora pueden emplearse para detectar si determinadas regiones cerebrales presentan volúmenes atípicos. El artículo de referencia está presente en el siguiente enlace: 'https://acortar.link/LizhTw'.