Identifican una alteración de los hongos de la microbiota en pacientes con inmunodeficiencia común variable

El estudio, liderado por el IIS La Fe y Fisabio, describe por primera vez un patrón específico de disbiosis fúngica distintiva en estos enfermos

Identifican una alteración de los hongos de la microbiota en pacientes con inmunodeficiencia común variable
Identifican una alteración de los hongos de la microbiota en pacientes con inmunodeficiencia común variable - IIS LA FE
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Publicado: miércoles, 12 agosto 2026 10:48

VALÈNCIA, 12 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un estudio liderado por equipos de Instituto de Investigación Sanitaria La Fe y Fundación Fisabio ha identificado una alteración característica en la comunidad de hongos de la microbiota de pacientes con inmunodeficiencia común variable, la inmunodeficiencia primaria sintomática más frecuente. El trabajo, publicado en Frontiers in Immunology, describe un patrón específico de disbiosis fúngica que podría contribuir a comprender mejor esta enfermedad y facilitar, en el futuro, el desarrollo de biomarcadores no invasivos para su seguimiento.

La investigación revela que estos pacientes presentan una menor diversidad de hongos y un mayor predominio de especies oportunistas, como Candida albicans, en muestras de saliva, esputo y heces. Además, los perfiles fúngicos permitieron diferenciar a los pacientes de los controles sanos con una alta precisión, especialmente en saliva. Los resultados abren la puerta al desarrollo futuro de biomarcadores no invasivos para mejorar el conocimiento, la estratificación y el seguimiento de esta inmunodeficiencia.

La inmunodeficiencia común variable (IDCV) es la inmunodeficiencia primaria sintomática más frecuente y se asocia a una gran heterogeneidad clínica, con pacientes que pueden presentar infecciones recurrentes y también complicaciones inflamatorias, autoinmunes, digestivas o pulmonares. A pesar de los avances en su conocimiento, todavía persisten incógnitas sobre los mecanismos que explican esta diversidad de manifestaciones, detalla el IIS La Fe.

Este estudio, titulado 'Multiniche mycobiome profiling identifies distinctive fungal dysbiosis in common variable immunodeficiency', ofrece la primera visión integrada del micobioma en múltiples nichos mucosos en esta inmunodeficiencia. Para ello, el equipo analizó muestras de 41 adultos con inmunodeficiencia común variable (24 con formas asociadas a desregulación inmunitaria y 17 con manifestaciones predominantemente infecciosas) y de 15 controles sanos emparejados, utilizando secuenciación ITS1 y distintos análisis bioinformáticos y estadísticos.

Como ocurre en cualquier ecosistema, el equilibrio entre especies también es importante en el cuerpo humano. Hasta ahora, en la inmunodeficiencia común variable se había estudiado sobre todo la microbiota bacteriana, pero mucho menos el papel de los hongos. Este estudio demuestra que en los pacientes con inmunodeficiencia común variable la composición del microbioma difiere de forma significativa de la observada en personas sanas en los tres nichos analizados: oral, respiratorio e intestinal.

Los resultados muestran una menor riqueza y equidad fúngica en los pacientes con inmunodeficiencia común variable, especialmente en las muestras orales y respiratorias, lo que indica una pérdida de diversidad en estas comunidades microbianas. Además, el trabajo identifica una configuración repetida dominada por Candida, con un aumento llamativo de Candida albicans en saliva, esputo y heces, acompañado por otras levaduras oportunistas como Nakaseomyces glabratus. Por otro lado, se observa una reducción de otros hongos que normalmente podrían convivir en este ecosistema sin causar problemas.

Este hallazgo es relevante porque sugiere que la disbiosis en la inmunodeficiencia común variable no afecta solo a las bacterias, sino también a los hongos, un componente tradicionalmente menos estudiado de la microbiota. Según los autores, la expansión de Candida albicans respalda su posible papel como patobionte; es decir, un microorganismo que puede convivir habitualmente con el organismo sin causar daño, pero que en determinados contextos de alteración inmunitaria podría contribuir al desequilibrio.

HACIA FUTUROS BIOMARCADORES NO INVASIVOS

Además de caracterizar estas alteraciones, el estudio evaluó si los perfiles fúngicos podían servir para diferenciar a los pacientes con inmunodeficiencia común variable de personas sanas. Los modelos basados en aprendizaje automático mostraron una alta capacidad de discriminación, con un AUC de hasta 0,96 en saliva y 0,94 en heces. En cambio, la capacidad para distinguir entre subtipos clínicos de la enfermedad fue más modesta.

Estos resultados sugieren que las firmas del microbioma en muestras accesibles y no invasivas, como la saliva o las heces, podrían explorarse en el futuro como biomarcadores complementarios para identificar o monitorizar a pacientes con inmunodeficiencia común variable. No obstante, los autores subrayan que se trata de hallazgos que deben validarse en cohortes más amplias antes de trasladarse a la práctica clínica.

Más allá de sus posibles aplicaciones, el estudio amplía el conocimiento científico sobre la IDCV al incorporar el microbioma al mapa de alteraciones microbianas asociadas a esta inmunodeficiencia. Los resultados ayudan a plantear nuevas hipótesis sobre la interacción entre sistema inmunitario, mucosas y microorganismos, y pueden contribuir a entender mejor por qué una misma enfermedad provoca manifestaciones clínicas tan distintas entre pacientes.

Este avance puede resultar de interés tanto para los pacientes con IDCV y otras inmunodeficiencias como para profesionales de inmunología, medicina interna, enfermedades infecciosas y microbiología, además de para la comunidad científica que investiga la relación entre microbiota, inmunidad e inflamación.

El trabajo también pone de relieve la importancia de estudiar los hongos de la microbiota, un componente a menudo eclipsado por las bacterias, pero potencialmente decisivo en la salud y la enfermedad.

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