Archivo - Mujer con asma, inhalador - LJUBAPHOTO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 10 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un estudio, liderado por investigadores del Centro de Investigación Biomédica NIHR de Bristol (NIHR BRC: Bristol) y la Universidad City St George de Londres, Reino Unido, sugiere que la inflamación que provoca el asma grave podría afectar a más órganos que los pulmones
Así, según este trabajo, las personas que viven con una forma grave de asma muestran diferencias sutiles en la estructura de sus cerebros en comparación con las personas cuyo asma está bien controlada,
Los resultados se presentan por el doctor George Nava, profesor clínico académico del NIHR en la Unidad Respiratoria Académica de Bristol, Reino Unido, en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS) en Barcelona, ??España.
Estudios previos han sugerido que el asma podría estar asociado con cambios cerebrales, pero se desconocía si estos cambios eran más pronunciados en personas con enfermedad grave. El asma grave tipo 2 se debe a una respuesta inmunitaria hiperactiva. Provoca inflamación persistente, ataques de asma frecuentes y dificultad para respirar. Muchos pacientes requieren múltiples medicamentos y algunos siguen siendo difíciles de tratar a pesar de la terapia intensiva.
El doctor George Nava declara al respecto: "Generalmente se piensa que el asma es una enfermedad de los pulmones, pero cada vez hay más evidencia que sugiere que sus efectos pueden extenderse mucho más allá de las vías respiratorias. Queríamos investigar si las personas con asma grave de tipo 2 presentan mayores diferencias en la estructura cerebral en comparación con aquellas cuyo asma está bien controlada".
Para investigar este fenómeno, los investigadores reclutaron a 50 personas con asma tipo 2 grave y las compararon con 25 personas con asma tipo 2 leve o moderada bien controlada. Los participantes se sometieron a una resonancia magnética (RM) mediante una técnica de vanguardia denominada imagen de cuasi-difusión (QDI), que permite visualizar la estructura microscópica de las vías de la sustancia blanca en el cerebro.
La sustancia blanca actúa como la red de comunicación del cerebro, conectando diferentes regiones y facilitando la transmisión eficiente de la información.
Los investigadores hallaron cambios tanto en el tamaño de regiones cerebrales específicas como en la organización de la red de materia blanca del cerebro, que es la responsable de transmitir señales entre las diferentes partes del cerebro.
Las personas con asma grave presentaban una sustancia blanca menos organizada que aquellas con asma bien controlada. El equipo también identificó diferencias en el tamaño de estructuras específicas, como el hipocampo, y regiones cerebrales, como los lóbulos temporales. Es importante destacar que el grado de alteración de la sustancia blanca se relacionó con los niveles de inflamación de tipo 2, lo que sugiere una posible conexión entre la inflamación asociada al asma grave y los cambios cerebrales.
¿PUEDE LA INFLAMACIÓN DEL ASMA ESTAR DETRÁS DE ESTOS CAMBIOS?
El doctor Nava explica: "Encontramos diferencias medibles en la estructura cerebral de las personas con asma grave de tipo 2 en comparación con las personas cuyo asma era leve-moderada y estaba bien controlada".
En todos los participantes, los niveles más altos de inflamación de tipo 2 se asociaron con mayores diferencias en la sustancia blanca cerebral. Si bien este estudio no puede probar que la inflamación cause estos cambios, sí sugiere que podría existir un vínculo biológico que merece una investigación más profunda.
Los investigadores están estudiando si estas diferencias cambian después de que los pacientes comienzan tratamientos dirigidos a la inflamación que provoca el asma grave de tipo 2.
El asma tipo 2 es el fenotipo de asma más común. Aproximadamente entre el 5% y el 10% de los pacientes desarrollan una enfermedad grave, caracterizada por síntomas persistentes, exacerbaciones frecuentes e inflamación continua a pesar del tratamiento intensivo, lo que conlleva una función pulmonar deteriorada, una menor calidad de vida y un control deficiente del asma. Este estudio sugiere que la inflamación en el asma tipo 2 grave no se limita a los pulmones, sino que también se observa en el cerebro y es más severa que en pacientes con asma leve a moderada bien controlada.