Archivo - Padre joven usando el teléfono móvil. La niña necesita atención mientras su padre usa un dispositivo moderno. Concepto de adicción a la tecnología de internet en la generación joven - YULIIA KAVESHNIKOVA - Archivo
MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los teléfonos inteligentes afectan todos los aspectos de nuestra vida, incluida la crianza de los hijos: por ejemplo, en un estudio, niños y adolescentes informaron que competían con los teléfonos de sus padres por la atención. Los investigadores querían averiguar si este tipo de comportamiento afecta el estilo de apego de los adolescentes, que describe cómo se relacionan con los demás.
Las personas con un estilo de apego inseguro pueden volverse ansiosas y aferrarse a los demás en busca de seguridad, o evitar las relaciones para minimizar el riesgo de dolor emocional. El apego inseguro se asocia con una peor salud mental y problemas en las relaciones sanas, mientras que el apego seguro se asocia con relaciones más exitosas y un mayor bienestar.
"El apego es maleable. Por lo tanto, incluso si existe un apego seguro establecido con un niño, este puede transformarse en uno inseguro, incluso durante la adolescencia. Obviamente, ningún padre desearía esto para su hijo", apunta el doctor Don Grant del Centro de Investigación e Innovación de Newport Healthcare (Estados Unidos).
Científicos del Centro de Investigación e Innovación Newport Healthcare, que trabajan en salud mental digital, notaron un aumento en los informes de adolescentes que tenían dificultades con el uso del teléfono por parte de sus padres y decidieron investigar.
Sus hallazgos muestran que los adolescentes que informan que sus cuidadores se distraen con frecuencia con los dispositivos tienen más probabilidades de mostrar estilos de apego inseguros, lo que puede tener graves consecuencias negativas para su salud y bienestar futuros, según se publica en 'Frontiers in Psychology'.
LA 'ESCALA DE INTERFERENCIA DEL APEGO A LOS DISPOSITIVOS'
"Hace unos 10 años comencé a notar algunos comportamientos preocupantes en el uso de dispositivos por parte de los cuidadores principales", detalla rl investigador, uno de los autores principales del artículo.
"Además, mis pacientes adolescentes comenzaron a compartir sus sentimientos negativos sobre esos mismos comportamientos. Estos también fueron presentados por los niños durante nuestras sesiones de terapia familiar. Finalmente, hace varios años, una colega psicóloga clínica, se puso en contacto conmigo y me contó que su hija le había preguntado si quería más a su teléfono que a ella. Mi brillante colega quedó estupefacta y devastada", añade.
Para investigar el tema, el equipo desarrolló la 'escala de interferencia del apego a los dispositivos'. Esta escala pedía a los adolescentes que calificaran sus sentimientos acerca del uso de dispositivos por parte de sus cuidadores y su percepción de cómo dicho uso afectaba la atención, la disponibilidad y las interacciones con ellos. Los científicos querían saber si las puntuaciones más altas en la escala se asociaban con mayores niveles de apego inseguro.
Posteriormente, los científicos reclutaron una muestra de 600 adolescentes de entre 12 y 17 años, representativa de la población general de Estados Unidos, y les pidieron que completaran una encuesta sobre el estilo de apego y la escala de interferencia del apego a los dispositivos.
LOS PADRES 'MILLENNIALS', EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS PSICÓLOGOS
Los científicos descubrieron que cuanto mayor era la puntuación en la escala, mayores eran los niveles de apego inseguro, tanto ansioso como evitativo, que reportaban los adolescentes afectados.
"El hecho de que nuestros resultados fueran tan significativos en todos los ámbitos significa que este problema parece ser mucho más frecuente de lo que yo pensaba", matiza Grant.
"Creo que los millennials, en particular, necesitan conocer esta investigación. Considerados por algunos como la primera generación 'nativa digital', eran potencialmente más vulnerables a desarrollar dependencia a sus dispositivos. Ahora son padres. Realmente quiero que conozcan nuestro estudio para ayudarlos a evitar posibles consecuencias negativas del uso de sus dispositivos en lo que respecta a la seguridad del apego de sus hijos", explica.
Sin embargo, los investigadores señalaron que, si bien este estudio mostró una fuerte correlación entre el apego inseguro y el uso de dispositivos por parte de los cuidadores, no puede confirmar la causalidad. Por ejemplo, es posible que los niños con estilos de apego inseguro tiendan a percibir a sus cuidadores como inaccesibles, independientemente de sus hábitos con el teléfono.
Si bien se están realizando más investigaciones, los científicos advierten que estos resultados exigen cautela. Debido a la omnipresencia de los teléfonos inteligentes, incluso los efectos relativamente pequeños de la distracción en los estilos de apego de los adolescentes podrían tener consecuencias negativas a largo plazo.
"No estamos diciendo que cada vez que un niño solicite atención, un padre deba dejar todo lo que esté haciendo, incluso lo que esté haciendo en sus dispositivos, y responder. Recomendamos que, cuando se produzcan esas solicitudes, un padre las reconozca y responda de alguna manera", explica Grant.