Archivo - Pasajero sentado sobre su maleta en el aeropuerto. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MIKKELWILLIAM - Archivo
MADRID 3 Jul. (EUROPA PRESS) -
La especialista en medicina interna y e-Health medical manager de Cigna Healthcare España, Daniela Silva, ha explicado que la hodofobia, como se conoce al miedo irracional a viajar, puede provocar palpitaciones, tensión muscular, molestias digestivas o dificultades para dormir incluso días antes del viaje.
Según ha detallado, el desencadenante de este miedo es diferente en cada caso y, aunque puede estar relacionado con el desplazamiento, como el miedo a volar o a conducir, también puede centrarse en otros aspectos muy diversos del viaje, como el hecho de alejarse del entorno habitual, sentirse atrapado en una situación de la que resulta difícil escapar o anticipar que podría necesitar ayuda médica lejos de casa.
Desde Cigna Healthcare han precisado que la hodofobia no siempre está vinculada a una mala experiencia previa, sino que puede ser resultado de una predisposición genética, determinados rasgos de personalidad o la tendencia a interpretar algunas situaciones como amenazantes.
Detrás de la respuesta de ansiedad existe una explicación neurobiológica. Cuando una persona con una fobia específica se enfrenta a la situación que teme, o incluso cuando la anticipa, el cerebro activa los circuitos relacionados con el miedo, especialmente la amígdala, una estructura encargada de detectar amenazas y poner al organismo en estado de alerta.
Como consecuencia, se desencadenan una serie de cambios fisiológicos, como el aumento de la frecuencia cardiaca, la aceleración de la respiración o la tensión muscular. Aunque esta respuesta constituye un mecanismo normal de supervivencia, en las fobias se activa ante situaciones que no representan un peligro real y puede llegar a afectar a distintos sistemas del organismo y alterar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.
Asimismo, los expertos han advertido que evitar la situación no hace desaparecer el problema. Según han explicado, renunciar a viajar suele generar un alivio inmediato, pero esta solución puede hacer que el cerebro interprete que realmente existía una amenaza. Este mecanismo de aprendizaje contribuye a mantener el miedo a largo plazo y favorece que la respuesta de ansiedad aparezca con mayor intensidad ante futuras situaciones similares.
Daniela Silva ha subrayado que es importante prestar atención a las señales que interfieren en la vida cotidiana, a fin de identificar el problema a tiempo y ayudar a evitar que el miedo se cronifique y limite progresivamente el bienestar y la calidad de vida.