Publicado 06/04/2016 15:01:45 +02:00CET

¿Qué es la hiperprolactinemia y cómo abordarla?

Píldora, mujer, pastilla
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   MADRID, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -

   La hiperprolactinemia es la elevación anormal de los niveles de la prolactina, que puede producirse por el consumo de algunos antipsicóticos, y que cuando sucede puede provocar disfunción sexual, osteoporosis, problemas cardiovasculares o infertilidad, según destacan las sociedades médicas que acaban de presentar el primer documento de Consenso Español sobre Riesgos y Detección de Hiperprolactinemia por antipsicóticos.

   "Hasta hace poco, una parte de los psiquiatras pensaba que la hiperprolactinemia no era importante, ya que consideraban que el único problema que causaba era la amenorrea, a la que tampoco se otorgaba demasiada importancia. Sin embargo, con el tiempo se han ido acumulando evidencias de que puede provocar también hipogonadismo, infertilidad, disfunciones sexuales, así como consecuencias a largo plazo, como el aumento del riesgo cardiovascular y de la osteoporosis", señala el doctor Ángel Luis Montejo, profesor titular de Psiquiatría de la Universidad de Salamanca y coordinador del consenso.

Entre el 30 y el 70 por ciento de los pacientes que toma tratamientos antipsicóticos durante un largo período de tiempo padece hiperprolactinemia. Cuando esto sucede, los pacientes psiquiátricos, tanto hombres como mujeres, pueden padecer repercusiones clínicas importantes a corto y largo plazo, que abarcan desde problemas sexuales (disfunción eréctil, amenorrea, infertilidad, etc) hasta osteoporosis, problemas cardiovasculares, o incluso mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer.

   Además, el 36 por ciento de los hombres y el 20 por ciento de las mujeres tienen riesgo de abandonar el tratamiento antipsicótico debido a disfunción sexual. Según el experto, esta situación se produce "especialmente los varones jóvenes en quienes la hiperprolactinemia provoca disfunción sexual". El doctor considera que "a este síntoma se le ha prestado poquísima atención", a pesar de que el 56 por ciento de los pacientes psicóticos considera importante su vida sexual.

   Por estos motivos, expertos en Psiquiatría, Endocrinología, Medicina Interna, Reumatología y Oncología han presentado han elaborado un documento, que ha sido auspiciado por la Asociación Española de Sexualidad y Salud Mental (AESexSAME), con el patrocinio científico de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y el apoyo de la alianza Otsuka-Lundbeck, donde se describe por primera vez las recomendaciones clínicas para el abordaje de esta dolencia.

MEDIR LOS NIVELES

   El consenso recomienda a los psiquiatras realizar una historia clínica del paciente que incluya siempre su vida sexual y satisfacción emocional. "No nos olvidemos en la práctica clínica de preguntar de manera activa sobre síntomas que puedan estar relacionados con la elevación de prolactina", afirma la doctora Mª Teresa Mories, endocrinóloga del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Salamanca. "No debemos centrarnos solo en lo que los pacientes nos cuentan espontáneamente, sino preguntarles, por ejemplo, sobre su función sexual", añade.

   Otra de las principales recomendaciones que recoge el consenso es que los psiquiatras comiencen a medir de manera rutinaria los niveles de prolactina en todos los pacientes que toman antipsicóticos, antes incluso del comienzo del tratamiento. "Debemos mentalizarnos de que, igual que se hacen otras pruebas analíticas como las hepáticas, las de glucosa, etc., es necesario incluir también la prolactina dentro de la analítica que se hace periódicamente a estos pacientes", afirma Mories.

   La endocrinóloga asegura que "lo ideal sería hacer una analítica de la prolactina antes de indicar el tratamiento y luego, a los tres meses, vigilar la posible elevación de estos niveles. Esto ayudará a saber el estado en que se encuentra el paciente, ya que no es lo mismo tener una elevación leve de la prolactina que tener una elevación intensa".

En caso de que existan niveles de prolactina elevados (superiores a 50 ng/ml) o con repercusión clínica, el documento de consenso recomienda una intervención en el tratamiento personalizada para cada paciente, que puede consistir en una disminución de la dosis, cambio de la terapia, o adición de fármacos con demostrada capacidad para disminuir los niveles de esta hormona, como el aripiprazol, "que por sí mismo no produce hiperprolactinemia ni se asocia a disfunción sexual", añade el doctor Montejo.

   Los expertos recogen también la necesidad de informar a los pacientes acerca de los posibles síntomas a los que se pueden enfrentar, de forma que puedan identificarlos cuando se produzcan, advertir a su médico, y tomar junto con el profesional sanitario las medidas oportunas.

   El documento de consenso recomienda además considerar los factores de riesgo en los antecedentes personales y familiares del paciente. La hiperprolactinemia puede también provocar a largo plazo osteoporosis, debido a que determinados antipsicóticos pueden causar una disminución de los estrógenos en el organismo.

   "Esto provoca que la disminución de la densidad mineral ósea, que en condiciones normales podría tener lugar a partir de los 50 o 55 años, comience a aparecer a edades más tempranas en personas tratadas con antipsicóticos", explica el doctor Javier del Pino, reumatólogo y profesor de Medicina del Hospital Universitario de Salamanca.

   Respecto a la relación entre hiperprolactinemia y cáncer, el doctor Juan Jesús Cruz, catedrático de Oncología de la Universidad de Salamanca, afirma que "es un tema que merece ser estudiado". "Tal vez la hiperprolactinemia pueda aumentar el riesgo de cáncer de mama en un 30%, pero este riesgo hay que ponerlo en contexto, por ejemplo, el riesgo que origina tener un hijo a una edad superior a los 35 años, es superior al anteriormente mencionado", advierte.