MADRID 23 Feb. (EUROPA PRESS) -
El principal criterio terapéutico en Hematogeriatría ha dejado de ser la edad cronológica, ya que la fragilidad, la funcionalidad y las preferencias del paciente están marcando el nuevo paradigma asistencial, según el Grupo Español de Hematogeriatría (GEHEG), de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH).
Una de las coordinadoras de esta edición y hematóloga del Hospital Dr. Negrín de Las Palmas de Gran Canaria, Dolly Fiallo, ha subrayado que "la Hematogeriatría ha dejado de ser un concepto emergente para convertirse en un eje central de la práctica clínica".
"La edad cronológica ya no puede ser el principal criterio terapéutico en el campo de la salud. Hoy el foco está en la fragilidad, la funcionalidad y las preferencias del paciente. Ya no es suficiente tratar la enfermedad; es imprescindible no olvidar a la persona", ha detallado.
La SEHH, en la decimosegunda edición de su 'workshop' anual, tiene el objetivo de "adaptar la innovación terapéutica a una población cada vez más longeva y compleja".
La valoración geriátrica integral (VGI) permite evaluar la reserva funcional, las comorbilidades, el estado cognitivo, el soporte social y los objetivos vitales del paciente para disponer de terapias eficaces, pero también para saber "a quién administrarlas y cómo adaptarlas".
Los especialistas han recalcado, al mismo tiempo, la necesidad de consolidar "equipos verdaderamente multidisciplinares". La polifarmacia, la fragilidad no detectada, el acceso desigual a especialistas en geriatría, la falta de toma de decisiones compartidas o la integración estructurada de geriatría en algunos hospitales, siguen siendo algunos de los desafíos en este proceso.
MENOS TÓXICOS Y MEJOR ADAPTADOS
Las terapias dirigidas e inmunológicas, en muchos casos sin usar quimioterapia convencional, están "cambiando el paradigma en el paciente mayor". La incorporación de fármacos orales y esquemas menos intensivos permiten controlar la enfermedad "con menor toxicidad" y facilita tratamientos ambulatorios mejor adaptados a personas con mayor fragilidad.
Entre los avances más relevantes se encuentran los inhibidores de BTK, BCL-2, FLT3, JAK o IDH, la inmunoterapia con anticuerpos biespecíficos y, en casos seleccionados, las terapias CAR-T, así como combinaciones de baja intensidad y alta eficacia. Con estos progresos se puede tratar a pacientes que antes solo podían recibir tratamientos paliativos y se pueden abrir "estrategias potencialmente curativas".
Sin embargo, estos tratamientos pueden impactar en la fragilidad, por lo que evaluar la situación e intervenir sobre "los déficits detectados" es imprescindible. En ese sentido, la nutrición, el ejercicio físico, la desprescripción y las estrategias de prehabilitación y rehabilitación se consideran "herramientas esenciales para preservar la calidad de vida y favorecer el éxito terapéutico".
El objetivo de este 'workshop' es incrementar la resiliencia del paciente mediante estrategias de prehabilitación y rehabilitación que mejoren "la tolerancia al tratamiento" y favorezcan "la recuperación funcional".
Esta reunión también ha abordado la relevancia de los neuroderechos en estos tratamientos cada vez más complejos. Para garantizar la autonomía y la soberanía mental del paciente es imprescindible realizar una evaluación cognitiva sistemática antes del inicio de las terapias y asegurar la adecuada comprensión de los consentimientos informados.
Además, la integración precoz de los cuidados paliativos en los pacientes hematológicos de edad avanzada es beneficiosa para mejorar el control sintomático, facilitar la planificación anticipada de decisiones consensuadas y contribuir a la reducción de hospitalizaciones innecesarias, para favorecer una atención más humanizada y centrada en la calidad de vida.
La presidenta del GEHEG y hematóloga del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Mónica Ballesteros, ha señalado que entre sus prioridades están "el acceso a escalas de valoración geriátrica validadas y promover recomendaciones sobre medidas de intervención asociadas".
Entre los avances más relevantes de los últimos años, Ballesteros ha destacado la creación de unidades de Hematogeriatría o la integración de geriatras o internistas en los equipos de hematología. Sin embargo, su principal reto es generar evidencia sólida sobre el impacto de la valoración geriátrica en las distintas patologías hematológicas y su relación con la fragilidad.