Archivo - Imagen de recurso de lactancia materna. - YURI_ARCURS/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 8 Oct. (EUROPA PRESS) -
La especialista del Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universidad de Navarra Alejandra Aguirre ha explicado que la anquiloglosia, una alteración congénita en la que un frenillo lingual puede limitar el movimiento de la lengua y dificultar la lactancia, no implica por sí sola un problema funcional, sino que es necesario valorar si la lengua puede realizar adecuadamente sus funciones.
Según ha explicado Aguirre en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la lengua es clave para el agarre y la extracción de leche. Si su movilidad está limitada, el bebé puede tener dificultades para mamar eficazmente. Sin embargo, estos problemas no son exclusivos de la anquiloglosia. "Las dificultades de lactancia tienen múltiples causas. Una técnica inadecuada, una producción insuficiente de leche, la prematuridad o problemas de coordinación de la succión y la deglución pueden producir síntomas similares", ha señalado Aguirre.
Por su parte, Esther Peña, matrona de la sede de Pamplona y Consultora Internacional en Lactancia Materna (IBCLC), ha subrayado que es importante observar cómo repercute esa dificultad tanto en el bebé como en la madre: "En el bebé podemos encontrar, entre otros, tomas muy largas, fatiga o una ganancia de peso insuficiente; y en la madre, dolor o grietas en el pezón y dificultad para vaciar el pecho, lo que puede favorecer episodios de ingurgitación o mastitis".
Ante una dificultad durante la lactancia, las especialista indican que es necesario valorar el binomio madre-bebé y determinar si una posible limitación de la lengua está interfiriendo realmente en la alimentación.
Para ello, se analiza su anatomía y movilidad, se observa directamente una toma y se tienen en cuenta los síntomas de la madre y del bebé y la evolución del peso. La valoración puede apoyarse en distintas herramientas clínicas, aunque ninguna sustituye la exploración individualizada. "Una escala puede estructurar nuestra exploración, pero no sustituye el juicio clínico ni la valoración de un equipo multidisciplinar", apuntan.
"Algunos signos, como los chasquidos, la pérdida frecuente del agarre, los movimientos asimétricos de la lengua o la dificultad para mantener un buen sellado pueden alertar de una limitación funcional, pero ninguna escala o signo aislado sustituye una valoración clínica individualizada", ha añadido Peña.
CUÁNDO ES NECESARIA UNA FRENECTOMÍA
Desde la CUN señalan que no todos los bebés con un frenillo restrictivo necesitan una frenectomía, un procedimiento en el que se secciona el frenillo lingual para liberar la lengua cuando este limita su movimiento y función. La intervención libera la lengua, pero el tratamiento puede requerir después rehabilitación miofuncional y acompañamiento en la lactancia.
Peña afirma que la indicación de una frenectomía debe individualizarse: "Cuando existe una limitación funcional que afecta a la lactancia y las medidas de apoyo no son suficientes, puede valorarse la liberación del frenillo".
En estos casos, la intervención "puede mejorar especialmente el dolor de la madre y, en algunos bebés, el agarre y la eficacia de la succión, aunque no garantiza una lactancia satisfactoria, ya que en la lactancia intervienen múltiples factores".
Es fundamental un abordaje integral que incluya el apoyo a la lactancia y el seguimiento de la funcionalidad de la lengua tras la intervención. "Nuestro objetivo no es cortar frenillos, sino tratar la anquiloglosia para mejorar la función", finaliza Aguirre.