Publicado 16/02/2020 08:00CET

Qué hacer para que un dolor no se cronifique

Médico examina la espalda a un paciente mayor con dolor.
Médico examina la espalda a un paciente mayor con dolor. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / GILAXIA - Archivo

   MADRID, 16 Feb. (EDIZIONES) -

   No hay que dejar pasar las cosas y menos si se trata de un dolor que nos molesta. Si no lo atendemos, el peligro que podemos correr con ello es que se cronifique, lo que dificultará su tratamiento. Por ello, cuanto antes se ataje, mejor pronóstico tendremos.

   "Durante la última década ha habido muchos avances en el campo de la Medicina, pero desafortunadamente todavía no existen curas para muchos tipos de dolor. A pesar de ello, actualmente disponemos de diferentes tratamientos que pueden ofrecer un alivio parcial (y en algunos casos alivio completo), y ciertos tratamientos que sólo pueden ofrecerle los profesionales de la salud que poseen conocimientos específicos para el tratamiento del dolor crónico", subraya en este sentido la Sociedad Española de Dolor (SED).

   Su portavoz, la doctora Concha Pérez, explica en una entrevista con Infosalus que el dolor crónico siempre se define en criterios de temporalidad y es aquel que permanece durante más de tres meses o tras desaparecer la causa que lo origina.

   "Más del 18% de la población española padece dolor crónico, y un 6% este dolor es considerado moderado o intenso, es decir, con una puntuación en una escala de 0 (no hay dolor) a 10 (el peor dolor posible) por encima de 7. Además, cuando hablamos de ancianos, el dolor incrementa de manera importante su prevalencia, de tal manera que en pacientes institucionalizados (en residencias) llega hasta el 80%", advierte la especialista.

   Así, la doctora Pérez resalta que el dolor es un "síntoma de alerta", indispensable para la vida, por ejemplo si tiene un dolor abdominal intenso puede ser signo de una apendicitis, que si no es tratada podría producir una infección grave abdominal, o sea una peritonitis. Por ello, defiende que, ante un dolor intenso y nuevo, siempre se debe consultar con un profesional sanitario, y lo más habitual es que ese profesional sea su médico de atención primaria, o en algunos casos el médico de Urgencias.

   Cuando el dolor ya ha cumplido su misión, es decir, "la de alertar", la portavoz de la Sociedad Española de Dolor insiste en que éste debe ser tratado, y desde el inicio, es decir, en lo que se conoce como la 'fase aguda', ya que, según argumenta, "el correcto tratamiento del dolor en este punto permitirá un control mucho mas sencillo, rápido, y eficaz, que si le dejamos continuar".

   Si el dolor persiste a lo largo del tiempo y no responde al tratamiento del médico de atención primaria, o del especialista correspondiente, o bien es un dolor de difícil tratamiento (por ejemplo el dolor Neuropático o el dolor intenso en pacientes con muchas otras enfermedades que complican el abordaje del dolor) esta experta indica que el paciente debe ser remitido a una Unidad del Dolor, donde éste puede llevar un tratamiento multimodal, en el que se asocien diferentes tratamientos: fármacos, ejercicio, técnicas intervencionistas, apoyo psicológico, etc.

   Asimismo, esta experta en dolor ve importante tratarlo cuanto antes porque, según explica, cualquier dolor agudo mal tratado va a permitir que se produzca un aumento de la señal dolorosa que se transmite al cerebro. "Es como si pusiéramos un amplificador de una señal eléctrica o un repetidor", precisa.

   "La causa más común del dolor es cuando actúa como señal de alarma por detectar una lesión en sus tejidos o una enfermedad en nuestro cuerpo. En general la intensidad del dolor se condiciona con el nivel y severidad de la enfermedad. Si el dolor se puede aliviar mediante los analgésicos habituales, seguro que desaparecerá en cuestión de horas o días", señala en este sentido la SED.

   Eso sí, advierte de que si el dolor es agudo y anormalmente severo, es aconsejable buscar ayuda médica cuanto antes. "Algunas personas sufren dolores recurrentes, como dolores de cabeza o menstruales, y los que habitualmente los padecen los reconocen como 'no amenazantes', aunque suelen ser muy desagradables. Cuando la alarma del dolor se dispara y no se puede identificar el motivo, piense que el dolor está haciendo su trabajo, tómelo en serio", remarca la sociedad científica.

   Aquí la doctora Concha Pérez recuerda que hay determinados tipos de cirugías que con frecuencia provocan en consecuencia dolor crónico en los pacientes, tales como las cirugías de las hernia inguinales o las cesáreas, así como las de mama, o las de tórax. "También es frecuente que se cronifique el dolor que produce un herpes, y por supuesto todas aquellas patologías cuya causa sigue produciendo dolor, como es por ejemplo la artrosis", agrega.

   Por último, la miembro de la Sociedad Española de Dolor destaca que entre las causas más frecuentes de dolor crónico está el dolor de espalda, que frecuentemente tiende a cronificarse por la falta de ejercicio y de fortalecimiento de los músculos abdominales.

TRATAMIENTOS MÁS HABITUALES PARA EL DOLOR CRÓNICO

   Frente al dolor crónico, la especialista indica que su tratamiento debe ir encaminado a restaurar la funcionalidad del paciente. "Es difícil abolirlo y no es habitual volver al punto previo a antes de tener dolor", reconoce la doctora, y por ello mantiene que el abordaje del dolor crónico intenso debe ser:

   - Multidisciplinar: Abordado desde diferentes profesionales, y por ejemplo entre un médico de una Unidad del Dolor y un psicólogo de la Unidad.

   - Multimodal: Con una combinación de diferentes tratamientos farmacológicos, ya que es frecuente necesitar asociar distintos fármacos

   - Intervencionista: Con diferentes técnicas mínimamente invasoras que permitan una reestructuración de la función, y una disminución del dolor. Ejemplo de ello sería una radiofrecuencia nerviosa en el dolor de hombro, una epidural en la estenosis decenal, un estimulado medular en el Síndrome de dolor postcirugía de espalda, una radiofrecuencia del Gasser en una neuralgia del trigémino, o una bomba intratecal, por ejemplo, en el dolor oncológico.

   "Además, es fundamental que el paciente esté bien informado de su dolor, de las causas, de los posibles tratamientos, y de su gestión tanto con técnicas psicológicas de control del dolor como con ejercicio y vida saludable. El paciente no sólo debe ser copartícipe en el abordaje de su dolor, sino que debe ser el gestor del mismo", sentencia la portavoz de la SED.