Archivo - Hombre ante los dos hemisferios del cerebro, mitad creativo y mitad lógica. - ALLVISIONN/ISTOCK - Archivo
MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -
La imaginación es una de las capacidades más poderosas de nuestro cerebro. Podemos revivir sucesos pasados mientras caminamos, ensayar conversaciones futuras mediante el diálogo interno o sentir el calor del fuego sin tocarlo, lo que nos permite aprender, planificar y evitar el peligro sin experiencia directa.
Sin embargo, la razón por la que la imaginación suele ir acompañada de imágenes mentales sigue siendo una incógnita. Por ejemplo, al pensar en una manzana, muchos 'ven' una imagen de una manzana en su mente. Al pensar en su canción favorita, muchos 'escuchan' esa canción en su mente, incluyendo la voz y la letra. Se ha creído que las imágenes mentales dependen principalmente de la reactivación de las regiones sensoriales del cerebro en ausencia de estímulos, un proceso conocido como reinstauración sensorial.
En este contexto, este nuevo estudio de la Universidad Northwestern sugiere que los sistemas cerebrales de nivel superior que interpretan y organizan la percepción también pueden desempeñar un papel central en la imaginación.
ENTRE TEORÍA CLÁSICA Y NUEVAS PISTAS EN EL ESCÁNER
La teoría de la reinstauración sensorial, vigente desde hace mucho tiempo, necesita ser perfeccionada, tal y como sugiere un estudio de la Universidad Northwestern (Estados Unidos). En concreto, en exploraciones de resonancia magnética funcional de precisión, se observó que la viveza de la imaginación se relacionó con la actividad en redes cerebrales de orden superior.
Los hallazgos, publicados en la revista 'Neuron', sugieren así que las imágenes mentales están estrechamente ligadas a funciones cognitivas de nivel superior, en lugar de ser un fenómeno estrictamente sensorial.
QUÉ HACE EL CEREBRO CUANDO IMAGINAMOS ESCENAS Y CONVERSACIONES
Los científicos pidieron a los participantes del estudio que imaginaran diferentes escenarios, como la fiesta de cumpleaños de un niño o un castillo en la cima de una colina, mientras se sometían a una resonancia magnética funcional (RMf) de alta precisión a nivel individual.
Los resultados sugieren que la imaginación no es simplemente una copia de la sensación. En cambio, parece surgir en etapas posteriores del procesamiento, cuando el cerebro representa la información de forma holística como escenas, palabras, eventos o ideas, en lugar de como información sensorial pura.
"Cuando le pides a alguien que imagine el sonido de una fiesta de cumpleaños infantil, no solo lo oye, sino que también visualiza automáticamente la escena", detalla el autor principal, Rodrigo Braga, profesor adjunto de neurología en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.
"Tiene sentido que la imaginación opere en este espacio holístico y de nivel superior, dado que la utilizamos para planificar, comprender y especular", añade.
Los resultados sugieren que las imágenes mentales están estrechamente ligadas a funciones cognitivas de nivel superior, en lugar de ser un fenómeno estrictamente sensorial.
"Nuestro estudio no refuta la teoría de la reinstauración sensorial, pero sí sugiere que debemos perfeccionarla", comenta Braga. "No solo intervienen las partes sensoriales del cerebro. Cuando las personas imaginan escenas vívidas o un diálogo interno, la mayor coincidencia con la percepción se produce en etapas posteriores, cuando la sensación ya se ha transformado en significado".
Ocho participantes imaginaron diferentes escenarios durante ocho sesiones de resonancia magnética funcional (RMf) distintas, como parte de un estudio que generó más de 60 horas de datos. Los científicos mapearon las redes sensoriales y de asociación de cada participante y compararon la actividad cerebral durante la imaginación con la actividad durante la percepción real. Descubrieron que la actividad cerebral relacionada con la imaginación y la percepción se superponía en las áreas de asociación de nivel superior, no en las áreas sensoriales tempranas.
"Estas áreas de asociación son particularmente interesantes porque están mucho más desarrolladas en el cerebro humano que en nuestros ancestros evolutivos más cercanos", indica Braga. "También permiten a los humanos realizar tareas en las que somos particularmente avanzados, como comunicarnos mediante el lenguaje. Esto sugiere que la generación de imágenes mentales depende de redes cerebrales especialmente prominentes en el cerebro humano e indica que estas áreas de asociación probablemente trabajan con partes sensoriales más tempranas del cerebro para generar experiencias mentales".
Tras salir del escáner, los participantes relataron lo que habían imaginado dentro del mismo, lo que permitió a los científicos relacionar los informes subjetivos de cada participante sobre cada elemento imaginado con sus propios patrones de actividad cerebral. Los participantes informaron haber experimentado imágenes visuales vívidas al imaginar escenas e imágenes auditivas vívidas al imaginar conversaciones.
LAS REDES QUE SE ACTIVAN SEGÚN LO QUE IMAGINAS
Los datos respaldaron dos conclusiones sobre la imaginería mental: primero, los distintos tipos de imaginación activaban distintas redes neuronales, explica Braga. Cuando las personas imaginaban escenas, activaban partes de una red cerebral denominada 'red por defecto', que trabaja con el hipocampo (una estructura clave de la memoria) para sustentar el pensamiento interno, como cuando pensamos en el pasado o el futuro. Pero cuando utilizaban el diálogo interno o pensaban en el lenguaje, activaban una red diferente, la 'red del lenguaje'.
A pesar de estas diferencias, en ambos casos, la imaginación se superpuso con la percepción principalmente en regiones cerebrales transmodales de alto nivel, en lugar de en regiones específicas de los sentidos.
"En ocasiones, se ha señalado a la red neuronal por defecto como el 'centro' del cerebro para las imágenes mentales", agrega el primer autor, Nathan Anderson, antiguo investigador postdoctoral de Northwestern. "Nuestros resultados demuestran que la red neuronal por defecto se activa generalmente durante la imaginación, pero también observamos que se activan diferentes redes cerebrales a gran escala dependiendo de lo que se esté imaginando".
La actividad en estas regiones de asociación también reflejó la viveza con la que los participantes describían sus imágenes, lo que sugiere que la imaginación naturalista depende especialmente de sistemas interpretativos de orden superior, explicó Braga. Los resultados amplían nuestra comprensión de cómo el cerebro sustenta formas de pensamiento autogeneradas e independientes de los sentidos, puntualiza Braga.
Braga recalca que estos hallazgos no significan que la corteza sensorial del cerebro sea irrelevante, sino que sugieren una comprensión más matizada de cómo el cerebro genera imágenes mentales.