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MADRID 22 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un estudio multicéntrico liderado por investigadores de la Universidad de Barcelona, entre otras instituciones españolas, ha hallado que los síntomas y la gravedad de la encefalopatía SYNGAP1 no dependen solo de la mutación del gen causante, que da nombre a la enfermedad, sino también de otros factores genéticos modificadores.
La encefalopatía SYNGAP1, una enfermedad rara de origen genético sin cura ni tratamiento que causa epilepsia, discapacidad intelectual, retraso psicomotor y, con frecuencia, autismo, tiene su origen en mutaciones en el gen SYNGAP1, que produce una proteína esencial para el desarrollo cerebral y cognitivo.
Este estudio, publicado en 'Neurobiology of Disease', analiza la relación genotipo-fenotipo en la enfermedad, es decir, cómo las alteraciones en este gen se traducen en síntomas clínicos. Los principales autores son expertos del Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD), las áreas de Salud Mental y de Enfermedades Raras del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBERSAM y CIBERER, respectivamente), el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
Para este trabajo, han analizado una cohorte de 44 pacientes de 16 hospitales españoles que eran portadores de una mutación dominante en el gen SYNGAP1. De este modo, han encontrado, en primer lugar, que existe una gran variabilidad clínica entre pacientes, incluso cuando comparten alteraciones en el mismo gen.
"Este descubrimiento nos indica que la gravedad de la enfermedad no depende únicamente de la mutación concreta en el gen SYNGAP1, sino probablemente también de otros factores genéticos modificadores", han indicado los investigadores.
En paralelo, han hallado una relación entre las características genéticas y la sintomatología que presenta cada paciente, aunque el jefe del Grupo de Investigación en Neurogenética de la Universidad de Barcelona, Bru Cormand, ha apuntado que esta asociación "no es directa ni simple".
"Por ejemplo, sabemos que la localización de la variante dentro del gen es un factor importante. Más en concreto, las variantes ubicadas en el dominio PH del gen se asocian con un fenotipo más leve, con una menor afectación del lenguaje, menos epilepsia y una severidad global inferior", ha detallado.
CUATRO NUEVAS VARIANTES DEL GEN SYNGAP1
Además, el trabajo ha descubierto cuatro nuevas variantes del gen SYNGAP1, "que probablemente son patogénicas y no se habían descrito hasta ahora". En concreto, son las variantes p.Ala591Pro, p.Val447Leufs*5, p.Thr674Profs*36 y p.Arg143Glnfs*9".
"En los casos en los que hemos podido analizar el ADN de los progenitores, se ha podido confirmar que estas variantes han aparecido de novo, es decir, son mutaciones nuevas que no se han heredado de los padres", ha puntualizado el profesor Ferran Casals, del Departamento de Genética, Microbiología y Estadística de la UB.
Para obtener estos resultados, el equipo ha analizado datos de secuenciación masiva que cubren todos los exones del genoma en muchos de los pacientes, es decir, unos doscientos mil segmentos que ocupan unos cuarenta millones de nucleótidos.
"Estas secuencias han permitido detectar, además de la alteración en el gen SYNGAP1, otras mutaciones en genes, cuyos productos interactúan con la proteína SYNGAP1, como SHANK1, SHANK3 o NLGN2, entre otros. Por lo general, los pacientes que presentan mutaciones poco frecuentes en estos genes mostrarían una patología más severa", ha concluido el equipo.