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MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -
Incluso en personas que parecen estar en plena forma, el riesgo cardiovascular puede estar escondido donde nadie suele mirar: en los músculos que rodean la columna. Investigadores de la Universidad Técnica de Múnich, utilizando un avanzado modelo de aprendizaje profundo, han descubierto que la grasa intermuscular en la espalda es un predictor directo de hipertensión y diabetes silenciosa.
EL MÚSCULO PARAVERTEBRAL: EL NUEVO TERMÓMETRO DE TU SALUD METABÓLICA
Mediante un modelo de aprendizaje profundo para analizar la composición de los grandes músculos en imágenes de resonancia magnética, investigadores de la Universidad Técnica de Múnich (Alemania) han descubierto que las proporciones de grasa intermuscular y masa muscular magra están asociadas con la hipertensión arterial y niveles poco saludables de lípidos y glucosa en sangre.
Los resultados del estudio se publican en 'Radiology', revista de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA).
En este estudio retrospectivo y transversal, 11.348 participantes (56,9% hombres, edad media 43 años) sin afecciones preexistentes conocidas se sometieron a una resonancia magnética de cuerpo entero en cinco centros de imagen.
Mediante un algoritmo de segmentación (un método utilizado para dividir los datos en partes o regiones significativas en función de características compartidas), los investigadores cuantificaron la cantidad de tejido adiposo intermuscular, o grasa oculta, y de tejido muscular funcional en los músculos paravertebrales que recorren la columna vertebral entre el cuello y la pelvis. Hasta hace poco, la medición de estas características requería un análisis manual que consumía mucho tiempo.
"El músculo esquelético es un factor clave para la salud metabólica, ya que influye en los resultados cardiovasculares a través de múltiples vías, como la regulación de la glucosa, el metabolismo energético y las respuestas inflamatorias, todo lo cual influye en los resultados de salud cardiovascular", desarrolla el investigador principal, el doctor Sebastian Ziegelmayer, profesor asociado y radiólogo de la Universidad Técnica de Múnich.
POR QUÉ EL MÚSCULO PROTEGE MÁS A LOS HOMBRES
Los factores de riesgo cardiometabólico de los participantes se recopilaron como parte de un estudio poblacional prospectivo multicéntrico. Los resultados de las pruebas de laboratorio y los exámenes clínicos revelaron que muchos presentaban afecciones previamente no diagnosticadas: hipertensión (16,2%), glucemia anormal (8,5%) y perfiles lipídicos poco saludables (45,9%). Los lípidos son compuestos grasos, oleosos y cerosos que desempeñan diversas funciones en el organismo.
"Nos centramos en una población sana sin antecedentes de enfermedades conocidas, y aun así encontramos factores de riesgo cardiometabólico bastante importantes en estos participantes", plantea el doctor Ziegelmayer. "Observamos que cuanto mayor es la grasa intermuscular y menor la masa muscular, mayores son los factores de riesgo cardiometabólico".
Tras ajustar por edad, sexo, actividad física y lugar de estudio, un aumento del tejido adiposo intermuscular se asoció con una razón de probabilidades significativamente mayor de hipertensión arterial, glucemia anormal y perfiles lipídicos poco saludables en ambos sexos. Un aumento de la masa muscular magra se asoció con un efecto protector contra los factores de riesgo cardiometabólico únicamente en los hombres.
"En las mujeres, observamos que la masa muscular magra se mantuvo relativamente estable hasta los 40 o 50 años, después de lo cual se produjo un descenso considerable", explica el doctor Ziegelmayer. "Este periodo coincide con la transición menopáusica y la disminución de estrógenos, lo que podría explicar en parte por qué solo en los hombres encontramos asociaciones protectoras de la masa muscular magra".
Los investigadores también descubrieron que la baja actividad física estaba asociada con un aumento del tejido adiposo intermuscular y una disminución de la masa muscular magra.
El experto asegura que el estudio es un primer paso hacia el establecimiento de un biomarcador basado en imágenes que podría identificar a los pacientes que podrían ser vulnerables a problemas cardiometabólicos.
Dado que la resonancia magnética ya se utiliza ampliamente con otros fines clínicos, el doctor Ziegelmayer plantea que podría emplearse de forma oportunista para complementar las pruebas de detección de factores de riesgo tradicionales, aportando información adicional sobre la salud a partir de las exploraciones que ya se realizan. Así, explica que este enfoque podría ayudar a identificar a personas de alto riesgo que, según los estándares convencionales, parecen metabólicamente sanas, lo que permitiría una intervención temprana.
"Con la resonancia magnética, podemos realizar análisis mucho más complejos si aplicamos secuencias más avanzadas", matiza Ziegelmayer. "Seguir explorando esta línea de investigación tiene un gran potencial, ya que la composición muscular no solo puede reflejar la salud cardiometabólica, sino también la salud en general", finaliza.