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MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -
La propagación de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) no siempre se debe a que las bacterias evolucionen para resistir los antibióticos en sí mismos: ciertos herbicidas pueden tener el mismo efecto. Así se concluye de la nueva evidencia recopilada por el Instituto de Microbiología Médica y Parasitología de Buenos Aires (Argentina)
"Aquí demostramos que las especies más comunes de bacterias multirresistentes en hospitales no solo son resistentes a múltiples clases de antibióticos, sino también a altas concentraciones del herbicida glifosato", comenta la doctora Daniela Centrón, investigadora del Instituto de Microbiología Médica y Parasitología de Buenos Aires y autora principal del estudio publicado en 'Frontiers in Microbiology'.
"Estos resultados sugieren que los herbicidas (que, a diferencia de los antibióticos, se aplican ampliamente en entornos agrícolas) pueden tener el efecto secundario no deseado de seleccionar la resistencia a los antimicrobianos entre las comunidades bacterianas del suelo."
En 2018 y 2020, Centrón y sus colaboradores recolectaron 68 cepas bacterianas de sedimentos en una reserva natural del delta del Paraná, un humedal de importancia internacional ubicado al norte de Buenos Aires. El glifosato se aplica frecuentemente en áreas agrícolas cercanas.
Los científicos de este centro analizaron el grado de resistencia de cada cepa a 16 antibióticos comunes, como la ampicilina combinada con sulbactam, el meropenem, la tetraciclina y la vancomicina. También midieron la resistencia de las cepas al glifosato puro y a los herbicidas a base de glifosato, elegidos por ser algunos de los herbicidas más utilizados en todo el mundo.
LO QUE ENCONTRARON EN HOSPITALES, GRANJAS Y UN HUMEDAL PROTEGIDO
Los científicos compararon los resultados con los de 19 cepas, incluidas especies multirresistentes, muestreadas en hospitales locales. Otras 15 cepas se habían aislado de corrales de engorde y suelos agrícolas afectados por herbicidas en la región.
Como era de esperar, las cepas hospitalarias mostraron resistencia a entre 1 y 16 de los antibióticos analizados, lo que confirma la amplia resistencia a los antimicrobianos. Resulta preocupante que el 74% presentara resistencia a los carbapenémicos, antibióticos de amplio espectro que se utilizan habitualmente como último recurso. Cabe destacar que todas las cepas hospitalarias también demostraron una alta resistencia al glifosato y a los herbicidas a base de glifosato.
"Esto significa que, si estas bacterias ingresan al medio ambiente a través de aguas residuales no tratadas de los hospitales, podrían proliferar en áreas agrícolas donde se utiliza glifosato", expone la doctora Camila Knecht, primera autora del estudio e integrante del grupo de Centrón.
Las cepas del delta del Paraná abarcaron 15 géneros, incluyendo Acinetobacter, Pseudomonas, Exiguobacterium y Chryseobacterium. Cada una presentó al menos resistencia parcial al glifosato y a los herbicidas a base de glifosato, a pesar de que estos nunca se han utilizado en la propia reserva. Las cepas de Enterobacter toleraron las concentraciones más altas de glifosato, hasta 80 miligramos por mililitro.
En el otro extremo, las cepas de Bacillus, que generalmente se encuentran en suelos, fueron particularmente susceptibles: su crecimiento ya se inhibió a una concentración de 2,5 miligramos de glifosato por mililitro. También se encontró alta resistencia al glifosato en cepas aisladas de infecciones hospitalarias con extrema resistencia a los medicamentos.
Cuando los científicos elaboraron un "árbol genealógico" de las 102 cepas bacterianas, las más resistentes al glifosato tendían a ser parientes cercanos, independientemente de su lugar de origen. Por ejemplo, se observó que los mismos géneros eran resistentes al glifosato en hospitales, zonas agrícolas y el delta del Paraná.
LOS HALLAZGOS OBLIGAN A REPLANTEAR EL USO DEL GLIFOSATO
El uso del glifosato no está exento de polémica: se sabe que perjudica a los artrópodos (en particular a las abejas), y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer lo ha clasificado como probable carcinógeno para los seres humanos. Por este motivo, Francia, Bélgica y los Países Bajos han prohibido el glifosato para uso doméstico, mientras que Alemania prohíbe actualmente su uso en espacios públicos.
"Las políticas para el uso de cualquier plaguicida, así como de sus metabolitos, deben estipular la necesidad de realizar pruebas de selección conjunta con antibióticos antes de su comercialización. Las etiquetas deben incluir una advertencia de que los genes de resistencia a los antibióticos pueden propagarse desde suelos contaminados con glifosato a los hospitales a través del agua no tratada", finaliza Centrón.