Archivo - GEER señala que el riesgo de otra fractura osteoporótica tras una primera obliga al seguimiento y a estudiar al paciente - DOBRILA VIGNJEVIC - Archivo
MADRID 27 Oct. (EUROPA PRESS) -
La miembro de la Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER), la doctora María Jesús Rodríguez Macías, ha señalado que cuando aparece una primera fractura osteoporótica, los profesionales no pueden limitarse a tratarla, y es que "es necesario estudiar al paciente, tratar la osteoporosis y establecer un seguimiento, porque existe riesgo de que se produzcan nuevas fracturas".
"La osteoporosis es más frecuente en las mujeres después de la menopausia y su incidencia aumenta con la edad", pero "también afecta a los hombres y puede aparecer en personas más jóvenes con determinados factores de riesgo", ha indicado en un contexto en el que la prevención secundaria constituye uno de los ejes del 'Consenso Nacional sobre el Manejo de la Fractura Vertebral Osteoporótica', que fue publicado en febrero en la revista especializada 'Archives of Osteoporosis'.
Así, y debido a que la enfermedad puede avanzar durante años sin provocar síntomas, debilitando progresivamente el hueso y aumentando el riesgo de fractura sin que el paciente sea consciente de ello, siendo la columna vertebral una de las principales localizaciones de estas fracturas por fragilidad -que presentan, además, la particularidad de que algunas pueden pasar inicialmente desapercibidas-, la sociedad científica ha hecho hincapié en la doble dificultad y ha subrayado la importancia de reconocer la posible relación de una fractura vertebral con la osteoporosis y de actuar, una vez identificada, para prevenir nuevas fracturas.
La patología es "sistémica y silenciosa" e "incrementa la fragilidad del tejido óseo y, con ello, el riesgo de fractura", ha sostenido, por su parte, el también integrante de la GEER, el doctor Juan Francisco Blanco Blanco, quien ha añadido que "el paciente puede ir perdiendo masa ósea y tener un esqueleto cada vez más frágil sin notar ningún síntoma". Junto a ello, "a diferencia de las fracturas ocasionadas por accidentes de tráfico, caídas desde altura u otros traumatismos de alta energía, las fracturas vertebrales osteoporóticas pueden producirse ante traumatismos mínimos o esfuerzos de escasa intensidad", ha declarado.
En este sentido, ha expresado que "esa ausencia de un desencadenante evidente puede hacer que algunas pasen inicialmente inadvertidas o que, aun siendo detectadas, no se relacionen de inmediato con una posible fragilidad ósea". Por tanto, y una vez identificada la fractura como consecuencia de la osteoporosis, el tratamiento debe dirigirse tanto a la propia lesión como a la enfermedad que la ha provocado.
UNIDADES DE COORDINACIÓN DE FRACTURAS
Al respecto, es necesario asegurar la continuidad asistencial una vez tratada la fractura, para lo que son ejemplo las Unidades de Coordinación de Fracturas, que son estructuras multidisciplinares que identifican a las personas que han sufrido una por fragilidad, evalúan su salud ósea, favorecen el inicio del tratamiento cuando está indicado y realizan su seguimiento con el objetivo de reducir el riesgo de otras nuevas.
De hecho, un estudio basado en el Registro Español de Fracturas Osteoporóticas y publicado en la revista 'Archives of Medical Research', por el que se analizó a 8.962 pacientes mayores de 50 años atendidos en 25 Unidades españolas, comparó dos modelos de atención -unidades ortogeriátricas y unidades de metabolismo óseo- y concluyó que ambos resultaron efectivos en la reducción del riesgo de nuevas fracturas. A los 12 meses, las tasas de recurrencia fueron de 7,7 y 5,5 nuevas fracturas por cada 100 pacientes/año, respectivamente.
Por último, los expertos, que han explicado que el tratamiento depende de las características de la fractura, sus repercusiones y la situación de cada paciente, y que han señalado que la valoración por un especialista en columna adquiere especial importancia cuando el dolor no cede con la terapia inicial, aparece o progresa una deformidad vertebral, existe inestabilidad o se detectan signos de afectación neurológica, han concluido señalando que la recuperación funcional constituye una parte importante del tratamiento de las fracturas vertebrales osteoporóticas.