Actualizado 18/11/2010 16:12 CET

Los franceses son los que menos se lavan las manos después de ir al baño, según estudio

MADRID, 18 Nov. (EUROPA PRESS) -

Uno de cada cuatro ciudadanos de Francia no se lava las manos después de ir al baño, siendo los europeos de nuestro entorno con peores conductas higiénicas en este sentido, según las conclusiones del Barómetro de Tork presentado con motivo del Día Mundial del Baño, que se celebra mañana día 19 de noviembre.

En dicho estudio, en el que han participado más de 2.500 personas procedentes de Finlandia, Bélgica, Francia, Polonia, Suecia, Alemania e Inglaterra, revela en cambio como los habitantes de estos dos países son los más higiénicos, ya que el 89 por ciento de la población se lava las manos después de ir al baño.

Además la falta de higiene de los franceses concuerda con el dato de que hasta el 48 por ciento de los franceses considera que el aseo de sus lugares de trabajo está sucio, a diferencia del escaso 10 por ciento que se muestra disconforme en Finlandia.

El barómetro muestra que al 25 por ciento de los encuestados ingleses le preocupa coger infecciones en el baño del trabajo. Además, el 35 por ciento cree que el baño de sus lugares de trabajo está sucio. Sólo el 21 por ciento se muestra conforme con la limpieza de sus aseos y el 12 por ciento afirman que rara vez utilizan los aseos que hay en su trabajo.

Según ha explicado la Product & Market Manager Iberia- AFH Tissue Europe, Pilar Jiménez, "una buena higiene de manos es crucial cuando el objetivo es mantenerse sano, pero si las bacterias están en tu mano resulta muy fácil que entren en tu boca".

En el baño, la cisterna, el interruptor de luz, los grifos y el pomo de la puerta son los lugares donde, a menudo, se concentran una gran cantidad de gérmenes, por lo que recomiendan utilizar una toalla de papel para tocar el grifo cuando se acaba de limpiar las manos.

Igualmente, es necesario usar jabón y lavarse las manos durante 15-20 segundos después de visitar el baño, así como secarse las manos correctamente con una toallita de papel, ya que a diferencia de las de algodón, no contienen bacterias.