Actualizado 19/07/2016 06:18 CET

Fluctuaciones de los niveles de colesterol afectan al cerebro

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    MADRID, 19 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Grandes fluctuaciones de los niveles del colesterol "malo" pueden estar relacionadas con una peor función cognitiva en los adultos de edad avanzada, según una nueva investigación de la revista 'Circulation' de la Asociación Americana del Corazón. En un estudio de europeos de 70 a 82 años, los autores encontraron que mayores fluctuaciones en el colesterol de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), o colesterol "malo", se asocian con menor rendimiento cognitivo.

   Por ejemplo, los participantes del estudio con la mayor variabilidad de colesterol LDL necesitaron 2,7 segundos más en promedio para terminar una prueba cognitiva de nombrar el color en el que está escrita una palabra de un color diferente (por ejemplo, la palabra azul escrita con tinta roja), en comparación con los individuos con la menor variabilidad.

   "Aunque esto puede parecer un pequeño efecto, es significativo a nivel de población", afirma Roelof Smit, autor principal del estudio y estudiante en la Universidad de Leiden, en Leiden, Holanda. Encontraron que la relación entre la variabilidad y la disminución de la función cognitiva es independiente de los niveles de colesterol malo promedio o el uso de medicamentos con estatinas para reducir el colesterol.

   Además, mayores fluctuaciones de colesterol malo se asociaron con un menor flujo sanguíneo cerebral y una mayor carga de hiperintensidad de la sustancia blanca, que se ha relacionado con disfunción endotelial. Estos resultados muestran que la variabilidad de colesterol LDL puede ser importante para la función neurocognitiva, apunta Smit. "Nuestros hallazgos sugieren por primera vez que no se trata sólo del nivel medio de su colesterol LDL el que está relacionado con la salud del cerebro, sino también de la cantidad en la que sus niveles varían de una medición a otra", apunta.

EL RIESGO CARDIOVASCULAR, VINCULADO AL CEREBRO

   Las mediciones fluctúan debido a la dieta, el ejercicio, la frecuencia de las estatinas para reducir el colesterol y otros factores, dice. Sin embargo, estas fluctuaciones también podrían reflejar una homeostasis cada vez más deteriorada; por ejemplo, debido a la edad o la enfermedad subyacente, añade J.Wouter Jukema, Mautor principal del estudio y profesor de Cardiología en el Centro Médico de la Universidad de Leiden.

   En la investigación participaron 4.428 participantes de Escocia, Irlanda y Países Bajos en el 'PROspective Study of Pravastatin in the Elderly al Risk'. Los participantes de PROSPER tenían enfermedad vascular preexistente o estaban en un riesgo mayor de desarrollar la patología debido a la historia de la hipertensión, el tabaquismo o la diabetes.

   Los autores examinaron las asociaciones entre la variabilidad del colesterol LDL y cuatro medidas cognitivas. Aunque la población de la investigación era europea, los resultados pueden ser aplicables a los estadounidenses ya que sus patrones de estilo de vida predisponen al mismo conjunto de resultados clínicos, plantea Smit. Sin embargo, los resultados no pueden extrapolarse directamente a la población general de Estados Unidos porque los participantes en el estudio eran adultos mayores con alto riesgo de enfermedad vascular.

   "Estos resultados suman una importante pieza del rompecabezas a la evidencia reciente de que los factores de riesgo vasculares están estrechamente relacionados con la salud del cerebro --destaca este experto--. Nuestro estudio es sólo el primer paso emocionante. Se necesitan más análisis para examinar si estos hallazgos podrían influir verdaderamente en la práctica clínica".