fatiga por decisiones Fatiga por decisiones: qué es y cómo te afecta

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Publicado: lunes, 14 septiembre 2026 13:06

   MADRID, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -

   El director del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria y profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea, Oliver Serrano León, ha aconsejado "diferenciar entre lo urgente y lo que puede esperar" para gestionar mejor la vuelta a la rutina, que en septiembre suele ir acompañada de la toma de muchas decisiones.

   Serrano ha explicado que la necesidad de tomar elecciones relacionadas con colegios, horarios laborales, gastos o agenda social, entre otros, "exige valorar alternativas, anticipar consecuencias, priorizar y descartar opciones", un proceso que, cuando se repite muchas veces al día, "aumenta la carga cognitiva".

   El psicólogo ha señalado que esto se denomina fatiga por decisiones y, aunque no se trata de una enfermedad ni de que el cerebro tenga una especie de batería que se agota literalmente, puede generar "irritabilidad, sensación de saturación, dificultad para concentrarse, olvidos, indecisión ante cuestiones relativamente sencillas o una necesidad creciente de posponer decisiones".

   Una pista que ayuda a identificar el problema se presenta cuando "elegir empieza a convertirse en una tarea agotadora en sí misma. Decisiones cotidianas como qué comprar, qué cocinar o cuándo hacer una gestión parecen requerir un esfuerzo desproporcionado". Según ha apuntado, esto puede llevar a la procrastinación, dejar de tomar de decisiones con el objetivo de "escapar temporalmente de la saturación".

   Serrano ha explicado que esta fatiga afecta especialmente a las familias con hijos en edad escolar, "porque deben coordinar simultáneamente horarios laborales, colegios, actividades, compras, transporte y organización doméstica", una carga que "aumenta aún más cuando buena parte de esa planificación recae sobre una sola persona".

CONSECUENCIAS EN EL ÁMBITO LABORAL

   El experto ha advertido de que esta saturación mental puede derivar en "menor concentración, más dificultades para establecer prioridades, pequeños errores o pérdida de productividad" en el ámbito laboral.

   Aun así, ha asegurado que no hay por qué alarmarse, ya que "sentirse algo saturado durante varios días" mientras se vuelve a la rutina después del verano "no significa que exista un problema psicológico". La señal de alarma "aparece cuando el malestar es intenso, se mantiene en el tiempo o empieza a interferir claramente con el trabajo, las relaciones, el sueño o el funcionamiento cotidiano", ha precisado.

   Entre sus recomendaciones para prevenir este malestar, el experto ha pedido "diferenciar entre lo urgente y lo que puede esperar" y "automatizar las decisiones poco importantes", a fin de tener que tomar "menos decisiones irrelevantes" y, con ello, poder dedicar "más recursos" a las importantes.

   También ha aconsejado repartir responsabilidades en el hogar y proteger aspectos básicos como el sueño o el ocio. "El descanso no es tiempo perdido dentro de una agenda sobrecargada: es una condición necesaria para poder gestionarla adecuadamente", ha subrayado para añadir que es recomendable volver a la rutina de forma progresiva, sin "pasar de cero a 100 en pocos días".

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