¿La fascia almacena emociones? Un experto en anatomía aclara los mitos sobre este tejido

Archivo - Hombre, dolor del codo en primer plano al aire libre bajo el sol de verano con brazos de masaje. Brazo roto, hueso y chico en parque urbano en metro, ciudad o pueblo con fisioterapia con manos en zoom.
Archivo - Hombre, dolor del codo en primer plano al aire libre bajo el sol de verano con brazos de masaje. Brazo roto, hueso y chico en parque urbano en metro, ciudad o pueblo con fisioterapia con manos en zoom. - PEOPLEIMAGES/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: jueves, 22 octubre 2026 8:31

   MADRID, 22 Oct. (EDIZIONES) -

   Tendones, ligamentos y fascia suelen confundirse, aunque desempeñan funciones diferentes: transmiten la fuerza muscular, estabilizan las articulaciones y envuelven las estructuras del cuerpo, respectivamente. La fascia, además, se ha convertido en protagonista de discursos que le atribuyen la capacidad de almacenar emociones o traumas y prometen 'liberarlos' mediante tratamientos milagrosos. Conocer qué es y cómo funciona ayuda a distinguir la anatomía de las afirmaciones de los vendehúmos.

   Para ello, entrevistamos en exclusiva en Infosalus a Daniel Sanjuán Sánchez (@pildorasanatomicas), un fisioterapeuta, profesor universitario, divulgador científico, especializado en anatomía, deporte, y dolor, y que en apenas un par de años ha logrado en sus redes sociales una importante comunidad de seguidores gracias, entre otros, a sus contenidos explicativos sobre la anatomía del cuerpo humano.

   Hoy charlamos con él por la publicación de su libro 'Tu cuerpo no está roto' (Larousse), un manual de "fisioterapia de andar por casa", y donde aclara numerosos conceptos hoy en día desconocidos o malentendidos por nuestra sociedad.

   Precisamente, lamenta en el libro en varias ocasiones falsos mitos que rondan sobre varias zonas del cuerpo como es el caso de la fascia, un tejido que muchos desconocen, y que nos es difícil distinguir en muchas ocasiones de lo que puede ser un tendón o un ligamento, por ejemplo. Por ello, y como amante y experto en anatomía nos distingue en este reportaje qué son.

EL TENDÓN, LA UNIÓN ENTRE EL MÚSCULO Y EL HUESO

   Cuenta este fisioterapeuta en primer lugar que el tendón es la unión entre el músculo y el hueso: "Es una banda densa constituida por pequeñas fibras de tejido conectivo (colágeno y elastina), muy resistente y poco elástico, y su misión es la de transmitir la fuerza que genera desde el músculo hasta el hueso para producir movimiento".

   Destaca que los tendones aguantan tensiones enormes, como en el caso del tendón de Aquiles, que puede soportar fuerzas que equivalen a varias veces nuestro peso corporal cuando corremos o saltamos. Pero, además, le preguntamos a este divulgador por qué no todos los tendones son iguales, y describe que los hay de dos tipos:

   ·Almacenadores de energía o elásticos: son los más propensos a sufrir tendinopatías, como por ejemplo el tendón rotuliano o el de Aquiles, son más largos y delgados, y suelen estar unidos a músculos más fuertes para poder soportar cargas altas y repetidas, como los saltos, por ejemplo.

   ·Posicionales o rígidos: su misión es la de transmitir fuerza muscular directamente al hueso para posicionar una articulación de forma precisa; son más gruesos y cortos, no tienen tanta deformación, y son más rígidos para asegurar que el movimiento se transfiera de manera eficiente; sería el caso de los tendones de los flexores de los dedos, o los tendones que estabilizan la columna; que no soportan tanta carga como el tendón de Aquiles, por ejemplo, aunque en esencia están formados por el mismo material, colágeno, sobre todo.

   Una cosa curiosa que comentamos durante nuestra conversación es que los tendones se adaptan al ejercicio, pero más despacio que los músculos, un aspecto que, según nos explica, es imprescindible para entender que al iniciarnos en la práctica de ejercicio siempre se aconseje aumentar la intensidad poco a poco, porque si no estos se resentirán. "El músculo va a una velocidad diferente de la del tendón, que va más despacio; por eso cuando hablamos de tendinopatías es un proceso de 12 a 16 semanas para una recuperación", indica.

LOS LIGAMENTOS, UN SISTEMA DE CONTENCIÓN DE LA ARTICULACIÓN

   Por otro lado, recuerda Sanjuán que, si el tendón es el cable que une el músculo con el hueso, el ligamento es el que mantiene a los huesos en su sitio: "El tendón une músculo con hueso, y el ligamento el hueso con el hueso". Aunque también es tejido conectivo, según especifica este fisioterapeuta, reconoce que en ocasiones en consulta se cofunde. El ligamento dice que está conformado también por tejido conectivo, y por colágeno, aunque con una estructura diferente a la de los tendones, ya que sus fibras se organizan en múltiples direcciones, y no en paralelo como en el caso del tendón.

   Entre sus principales funciones, los ligamentos se encargan de controlar los movimientos y de mantener la coherencia de las articulaciones. "Como tampoco tiene mucha vascularización, como en el caso de los tendones, los ligamentos cuando se lesionan, tal y como nos indica Sanjuán, cuentan también con un proceso de cicatrización lento", agrega.

   Resalta que aportan estabilidad pasiva, es decir, que funcionan como una especie de sistema de contención que impide a la articulación ir donde no debe, aunque estemos quietos. Además, otro aspecto que los diferencia de los tendones es que tienen algo más de elasticidad, de manera que esto les permite absorber picos de tensión sin romperse.

   Pero sin duda, un aspecto que resalta este experto, es que los ligamentos están llenos de mecanorreceptores, unas terminaciones nerviosas especializadas que informan al cerebro de manera constante sobre la posición de la articulación, así como sobre la tensión que recibe el tejido, y la velocidad del movimiento; una función conocida como la 'propiocepción'.

LA FASCIA, UN TEJIDO OLVIDADO MUCHAS VECES

   Sobre la fascia, lamenta Daniel Sanjuán que se ha puesto de moda en los últimos años, y sin mucho rigor científico detrás. "La fascia es un tejido que durante mucho tiempo fue ignorado y que en los últimos 20 años ocupa un lugar central en muchas conversaciones sobre dolor. Ha llegado una oleada de teorías exageradas, de marketing y de tratamientos milagrosos que han distorsionado lo que sabemos", advierte.

   Se trata, según explica, de tejido conectivo que, lo que le distingue, es que envuelve, separa y sostiene prácticamente a todas las estructuras del cuerpo. "Es el compartimento donde está las diferentes partes del cuerpo cuando abrimos el cuerpo capa por capa es la que envuelve todo. Es un tejido rico en colágeno, y lo curioso de ésta es que no tiene divisiones, como sí lo tienen los músculos (bíceps, tríceps) y la fascia es toda una. No está en una zona en concreto. Es como lo que nos envuelve en general", aprecia.

   Y llama la atención sobre un aspecto, resaltando que sobre la misma es donde "más se miente", indicando que la fascia "no almacena emociones, ni traumas, ni recuerdos", insistiendo en que esto "biológicamente es imposible" ya que la memoria y las emociones se codifican en las redes neuronales complejas en el sistema nervioso central, en el hipocampo, en la amígdala, y en la corteza prefrontal.

"La fascia tiene nervios sensoriales, pero carece de redes neuronales capaces de almacenar información. Avisa igualmente de que tampoco se deshidrata la fascia como una planta, ni tampoco hay entrenamientos de fascia o ejercicios fasciales específicos, y alerta sobre los retiros de liberación fascial, las terapias de reequilibrio miofascial, o los instrumentos de movilización tisular, "todo envuelto en un lenguaje pseudocientífico que intimida y seduce a la vez".

   "Es mentir decir que estamos haciendo un masaje de la fascia porque está todo unido. Tampoco podemos decir que masajeándote el pie puedes recuperar el glúteo", concluye Daniel Sanjuán.

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