Los factores relacionados la fragilidad en personas con VIH son diferentes en hombres y mujeres, según un estudio

Publicado 20/05/2019 14:04:42CET
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MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

Los factores asociados a una mayor fragilidad son diferentes en hombres y mujeres, según un estudio de expertos del Grupo de Estudio del SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (GeSIDA) para conocer la prevalencia de fragilidad en personas con VIH que reciben tratamiento antirretroviral estable y presentan carga viral indetectable.

El trabajo, financiado por el Instituto de Salud Carlos III y publicado en la revista 'Plos One', concluyó que los pacientes con fragilidad tuvieron, por lo general, una edad mayor, discapacidades auditivas o visuales, y más caídas. Esto evidencia, en opinión de los autores del estudio, la necesidad de incorporar principios geriátricos para el seguimiento de estas personas.

Tras analizar a 248 personas, con una prevalencia de prefragilidad/fragilidad del 43,5 por ciento, observaron que el 10,9 por cienot presentaba dos comorbilidades y el 13,3 por ciento estaba recibiendo más de cinco medicamentos para enfermedades distintas al VIH.
Todas las comorbilidades, excluyendo las relacionadas con patologías óseas o del hígado, fueron significativamente más frecuentes en pacientes frágiles. La presencia de más de dos comorbilidades y el tratamiento con más cinco fármacos no relacionados con el VIH también fueron más habituales en frágiles.

Los predictores independientes de prefragilidad/fragilidad en el análisis fueron distintos según el sexo. En hombres, fueron el índice VACS (un indicador que evalúa la gravedad de la enfermedad en las personas con VIH según su edad, el curso de la infección o los resultados de indicadores generales de funciones orgánicas, tales como hemoglobina o plaquetas), la proteína C reactiva (un marcador de inflamación sistémico) y el antecedente de caídas.

Mientras, en las mujeres fueron la proteína C reactiva, el antecedente de eventos de sida (posiblemente porque refleja un daño inmunológico grave que puede contribuir a la prefragilidad/fragilidad) y la menopausia. Aunque existe amplia evidencia de que la menopausia causa una pérdida de masa y calidad del tejido musculoesquelético, los autores del estudio, en sus conclusiones, apuntan a la necesidad de realizar un análisis más profundo de su papel en el riesgo de fragilidad.