Publicado 27/06/2022 07:29

Los factores ambientales son altamente predictivos sobre el riesgo de muerte

Archivo - Contaminación, cuidad
Archivo - Contaminación, cuidad - CEDIDA POR MARCOS GARCÍA RODRÍGUEZ - Archivo

MADRID, 27 Jun. (EUROPA PRESS) -

Junto con la presión arterial alta, la diabetes y el tabaquismo, los factores ambientales como la contaminación atmosférica son altamente predictivos de las posibilidades de morir, especialmente de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, según muestra un nuevo estudio publicado en la revista 'PLOS ONE'.

Dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York y de la Facultad de Medicina Icahn del Monte Sinaí, en Estados Unidos, el estudio demostró que la exposición a niveles de contaminación del aire exterior superiores a la media aumentaba el riesgo de muerte en un 20%, y el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular en un 17%.

El uso de estufas de leña o queroseno, sin ventilación adecuada a través de una chimenea, para cocinar o calentar el hogar también aumentaba el riesgo general de muerte (en un 23% y un 9%) y el riesgo de muerte cardiovascular (en un 36% y un 19%). Vivir lejos de clínicas médicas especializadas y cerca de carreteras con mucho tráfico también aumentaba el riesgo de muerte.

Los resultados proceden de los datos de salud personal y ambiental recogidos de 50.045 habitantes de pueblos rurales, en su mayoría pobres, que viven en la región nororiental de Golestán (Irán). Todos los participantes en el estudio tenían más de 40 años y accedieron a que se controlara su salud en visitas anuales con los investigadores desde 2004.

Los investigadores afirman que su última investigación no sólo identifica los factores ambientales que suponen un mayor riesgo para el corazón y la salud en general, sino que también añade pruebas científicas muy necesarias de personas de países de ingresos bajos y medios. Los investigadores señalan que la investigación tradicional sobre los factores de riesgo ambientales ha favorecido a las poblaciones urbanas de los países de ingresos altos con un acceso mucho mayor a los servicios sanitarios modernos.

En comparación con los que tienen un acceso más fácil a los servicios médicos especializados, los que viven más lejos de las clínicas con laboratorios de cateterismo capaces de desbloquear las arterias obstruidas, por ejemplo, tenían un mayor riesgo de muerte en un 1% por cada 10 kilómetros de distancia. En Golestan, la mayoría de la gente vive a más de 80 kilómetros de estas modernas instalaciones.

Los resultados del estudio también mostraron que el tercio de los participantes en el estudio que vivían a menos de 500 metros (1.640 pies) de una carretera principal tenían un 13% más de riesgo de muerte.

"Nuestro estudio pone de relieve el papel que desempeñan los factores ambientales clave de la contaminación del aire interior y exterior, el acceso a servicios sanitarios modernos y la proximidad a carreteras ruidosas y contaminadas en todas las causas de muerte y en las muertes por enfermedades cardiovasculares en particular --afirma el autor principal del estudio y cardiólogo Rajesh Vedanthan, profesor asociado del Departamento de Salud de la Población y del Departamento de Medicina de NYU Langone Health--. Nuestros hallazgos ayudan a ampliar el perfil de riesgo de la enfermedad más allá de la edad y los factores de riesgo personales tradicionales".

"Estos resultados ilustran una nueva oportunidad para que los responsables de las políticas sanitarias reduzcan la carga de la enfermedad en sus comunidades mitigando el impacto de los factores de riesgo ambientales, como la contaminación atmosférica, en la salud cardiovascular", destaca el autor principal del estudio, el doctor Michael Hadley, becario de cardiología y profesor adjunto entrante de medicina en Mount Sinai.

Por el contrario, el estudio demostró que otros factores ambientales incluidos en el análisis -niveles de ingresos bajos en los barrios, mayor densidad de población y demasiada exposición a la luz nocturna- no eran predictores independientes del riesgo de muerte, a pesar de que investigaciones anteriores en entornos mayoritariamente urbanos sugerían lo contrario.

Para la investigación, los investigadores analizaron los datos recopilados hasta diciembre de 2018. A continuación, crearon un modelo predictivo sobre el riesgo de muerte general y el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular.

El equipo de investigación planea continuar su análisis y espera aplicar el modelo predictivo a otros países con el objetivo de afinar su capacidad de predicción. Dicen que su nueva herramienta podría servir de guía para evaluar la eficacia de los cambios ambientales, de estilo de vida y de salud personal para reducir las tasas de mortalidad en todo el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud, una cuarta parte de las muertes en todo el mundo son atribuibles a factores medioambientales, como la mala calidad del aire y el agua, la falta de saneamiento y la exposición a sustancias químicas tóxicas.