La exposición crónica a arsénico se asocia a mayor riesgo de cáncer de próstata avanzado, según un estudio

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Publicado: jueves, 19 febrero 2026 13:00

MADRID 19 Feb. (EUROPA PRESS) -

La exposición crónica a arsénico aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de próstata, especialmente en sus formas más avanzadas y agresivas, según revela una investigación liderada por un equipo del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

El estudio, publicado en 'Environmental Research', ha analizado la presencia de este metaloide tóxico en las uñas de los pies de 813 hombres, de los que 345 eran pacientes con cáncer de próstata recientemente diagnosticado y 468, personas sanas que sirvieron como grupo de control.

Los resultados muestran que los hombres con mayores concentraciones de arsénico en las uñas de los pies presentan casi el doble de riesgo de desarrollar cáncer de próstata, en comparación con aquellos con niveles más bajos.

Según recoge el estudio, el incremento del riesgo es aún mayor en los tumores de mayor agresividad, con mayor extensión local o en estados clínicos más avanzados. De este modo, la exposición continuada al arsénico podría no solo influir en la aparición de la enfermedad, sino también en su progresión hacia formas más graves.

Por otro lado, no se ha encontrado evidencia de que la predisposición genética al cáncer de próstata modifique la asociación entre la exposición al arsénico y el riesgo de enfermedad.

RIESGO PARA LA SALUD PÚBLICA

El arsénico está presente de forma natural en el medioambiente, aunque también puede encontrarse en el agua potable, determinados alimentos y algunas actividades industriales. Se sabe que una exposición elevada puede aumentar el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, pero su impacto en el cáncer de próstata es hasta ahora objeto de debate científico.

Los hallazgos de este estudio refuerzan la necesidad de mantener y fortalecer la vigilancia y el control del arsénico en el agua potable, los alimentos y el entorno ambiental, con el fin de reducir la exposición crónica de la población.

Según las autoras, la reducción de la exposición a este metaloide podría contribuir tanto a disminuir la incidencia como la gravedad de la enfermedad, teniendo en cuenta que el trabajo apunta a una relación con ambos parámetros.

Al actuar como factor de riesgo independiente de la predisposición genética, estos resultados subrayan la importancia de las estrategias de prevención primaria basadas en la protección ambiental y la equidad en salud.

El estudio se enmarca en el proyecto MCC-Spain y está liderado desde el CNE del ISCIII, y cuenta con la investigadora Esther García-Esquinas como autora principal. Se ha llevado a cabo en colaboración con un grupo del Centro Nacional de Sanidad Ambiental (CNSA) y parte del equipo también forma parte del Consorcio Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER-ISCIII).

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