Archivo - Contaminación. - JOSE GONZALEZ BUENAPOSADA/ ISTOCK - Archivo
MADRID 20 Abr. (EUROPA PRESS) -
Las personas expuestas a largo plazo a altos niveles de partículas PM2.5 presentan un riesgo un 11 por ciento mayor de desarrollar cáncer, en comparación con aquellas que viven en entornos menos contaminados, según recoge el informe 'Aire limpio en el control del cáncer: una visión general de la evidencia', publicado por la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), con el apoyo del Fondo para el Aire Limpio.
"Hemos logrado grandes avances en la reducción de la mortalidad por cáncer, pero la contaminación del aire está socavando silenciosamente ese progreso. Es un riesgo del que nadie puede escapar y que afecta de manera desproporcionada a las mujeres, los niños y las personas que viven en la pobreza", ha alertado el director ejecutivo de la UICC, Cary Adams.
Según se desprende del informe, elaborado a partir de 42 metaanálisis y revisiones sistemáticas publicados entre 2019 y 2024, la exposición a altos niveles de contaminación aumenta de forma notable el riesgo de sufrir cáncer de hígado, colorrectal, riñón, pulmón y vejiga. De hecho, apunta que los niveles elevados de PM2.5 se asocian con una incidencia un 32 por ciento mayor de cáncer de hígado y con un aumento del 18 por ciento en las probabilidades de desarrollar cáncer colorrectal.
Los estudios que examina este documento también sugieren que la exposición prolongada a partículas PM2.5 puede estar asociada con un aumento del 12 por ciento en el riesgo de morir por cualquier tipo de cáncer. En concreto, se observa una mayor mortalidad por cáncer de mama (20%), cáncer de hígado (14%) y cáncer de pulmón (13%).
En cuanto a los riesgos asociados con la exposición prolongada a contaminantes atmosféricos de mayor tamaño (PM10), la probabilidad de desarrollar cáncer es un 10 por ciento mayor, la de morir por cáncer de pulmón aumenta un 13 por ciento y la de fallecer por cáncer de mama, un 11 por ciento.
De este modo, los resultados confirman que la contaminación atmosférica no es solo un factor determinante del cáncer de pulmón y de su mortalidad, de hecho, se estima que contribuye a unas 434.000 muertes relacionadas con la enfermedad, sino que también aumenta significativamente el riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer y de muerte prematura.
DIFERENCIAS ENTRE LA POBLACIÓN
El informe destaca que estos riesgos no afectan por igual a toda la población. Las mujeres y los niños expuestos al humo de combustibles sólidos para cocinar y calentar sus hogares, así como las mujeres expuestas a la contaminación del aire en el hogar, enfrentan un riesgo un 69 por ciento mayor de cáncer de pulmón, además de un mayor riesgo de cáncer de cuello uterino.
Los trabajadores al aire libre y las comunidades cercanas a instalaciones industriales, a menudo comunidades con escasos recursos económicos, también se enfrentan a los niveles más altos de exposición.
En esta línea, advierte de que los países de ingresos bajos y medios son los que soportan la mayor carga y tienen recursos limitados para reducir la contaminación o acceder a una atención oncológica oportuna, lo que agrava las desigualdades sanitarias y económicas. Estos son también los países con sistemas de salud menos preparados para afrontar el aumento previsto de casos de cáncer en las próximas décadas, de 20 millones en 2022 a 35 millones en 2050.
El informe subraya que la evidencia es suficientemente sólida como para que los gobiernos impulsen medidas que reduzcan la contaminación atmosférica. A este respecto, señala que, a pesar de que más de 140 países cuentan con normas de calidad del aire, solo alrededor de un tercio las aplica, dejando a la población expuesta a riesgos de cáncer evitables.
La UICC y el Fondo para el Aire Limpio han abogado por desarrollar y hacer cumplir legalmente normas de calidad del aire que se ajusten a las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y al objetivo de reducir a la mitad la mortalidad por contaminación del aire para 2040 en comparación con 2015.
Además, han instado a ampliar la vigilancia de la calidad del aire, en particular en los países de ingresos bajos y medios y en las comunidades altamente expuestas, para fundamentar las acciones y la rendición de cuentas. También han destacado la importancia de abandonar la quema de combustibles fósiles y biomasa para adoptar energías limpias y sistemas de cocina limpios.
En paralelo, han demandado que se reformen las políticas de transporte y urbanismo para reducir las emisiones, y se integren los objetivos de calidad del aire en los planes nacionales de control del cáncer, garantizando que las estrategias de prevención del cáncer aborden los riesgos ambientales.
"Se necesita urgentemente un aire más limpio para frenar el aumento previsto de casos de cáncer en las próximas décadas, especialmente en los países de ingresos bajos y medios. El aire limpio es esencial tanto para la prevención del cáncer como para mejorar la supervivencia. Sin él, décadas de inversión en investigación y tratamientos contra el cáncer se verán innecesariamente socavadas", ha aseverado la directora de Salud del Fondo para el Aire Limpio, Nina Renshaw.