Publicado 03/04/2020 7:33:48 +02:00CET

Expertos reclaman que se revise el potencial del uso de drogas psicodélicas en psiquiatría

LSD
LSD - EUROPA PRESS/CNP - Archivo

   MADRID, 3 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Antes de que se prohibieran hace aproximadamente medio siglo, las drogas psicodélicas como el LSD y la psilocibina eran prometedoras para tratar afecciones como el alcoholismo y algunos trastornos psiquiátricos. Ahora, investigadores creen que es hora de que los reguladores, los científicos y el público "revisen los medicamentos que alguna vez se usaron pero que dejaron de usarse debido a maquinaciones políticas, especialmente por la guerra contra las drogas", señalan en un comentario publicado este jueves en un número especial de la revista 'Cell'.

   Las imágenes del cerebro en los últimos 20 años han enseñado mucho a los científicos sobre cómo actúan estos medicamentos en diferentes áreas del cerebro, destaca el primer autor David Nutt, profesor y neurofarmacólogo del Imperial College de Londres.

   "Hay evidencia mecanicista en humanos de cómo estas drogas afectan el cerebro --apunta--. Al volver a traducir de humanos a modelos de roedores, podemos ver cómo estos medicamentos producen los poderosos cambios neuroplásticos que explican las alteraciones a largo plazo que vemos en los humanos".

   Nutt es un destacado defensor de realizar ensayos controlados para examinar los beneficios potenciales de los fármacos psicodélicos. También es presidente del consejo científico asesor de COMPASS Pathways, una compañía con fines de lucro que lidera la investigación clínica para evaluar la seguridad y la eficacia de la terapia asistida por psilocibina para la depresión resistente al tratamiento.

   El tratamiento recibió la designación de terapia innovadora de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos. El grupo también planea lanzar un estudio similar para el trastorno obsesivo compulsivo.

   En el comentario de 'Cell', Nutt y sus colegas escriben sobre la "revolución psicodélica en psiquiatría". Exploran preguntas específicas en la investigación, que incluyen lo que se sabe sobre los receptores en el cerebro afectados por estos medicamentos y cómo estimularlos podría alterar la salud mental.

   También abordan lo que se ha aprendido hasta ahora sobre la llamada microdosificación, el valor del "viaje" psicodélico y lo que los investigadores saben acerca de por qué los efectos de estos viajes son tan duraderos.

   Las imágenes cerebrales han demostrado que la actividad de las drogas psicodélicas está mediada por un receptor en las células cerebrales llamado 5-HT2A. Hay una alta densidad de estos receptores en las "partes pensantes del cerebro", explica Nutt.

   La parte clave del cerebro que parece estar alterada por el uso de psicodélicos es la red en modo predeterminado. Esta área está activa durante procesos de pensamiento como soñar despierto, recordar recuerdos y pensar en el futuro, cuando la mente está divagando, esencialmente.

   También es un área que es hiperactiva en personas con trastornos como depresión y ansiedad. Los psicodélicos parecen tener efectos a largo plazo en el cerebro al activar los receptores 5-HT2A en esta parte del cerebro.

   Se necesita más investigación para comprender por qué estos efectos duran tanto, tanto desde una perspectiva psicológica como en términos de alteración del funcionamiento y la anatomía del cerebro.

   Los autores lamentan el reto que constituye la obtención de materiales y financiación para este tipo de investigación. "Antes de que se prohibiera el LSD, el NIH de Estados Unidos financió más de 130 estudios que exploraron su utilidad clínica. Desde la prohibición, no ha financiado ninguna", apunta.

   Nutt destaca el potencial temprano de las drogas psicodélicas para tratar el alcoholismo, que según la Organización Mundial de la Salud es la causa de aproximadamente una de cada 20 muertes en todo el mundo cada año.

   "Si cambiamos las regulaciones, tendríamos una explosión en este tipo de investigación --asegura Nutt--. Se ha perdido una enorme oportunidad y queremos resucitarla. Es un insulto indignante para la humanidad que estas drogas hayan sido abandonadas para la investigación solo para evitar que las personas se diviertan con ellas. Cuanto antes las llevemos a una evaluación clínica adecuada, antes sabremos cuál es la mejor manera de usarlos y poder salvar vidas".

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