Actualizado 18/05/2020 15:06:54 +00:00 CET

Expertos dicen que los pacientes con patologías respiratorias crónicas no tienen más riesgo de infectarse

Mujer con asma.
Mujer con asma. - WAVEBREAKMEDIA - Archivo

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MADRID, 18 May. (EUROPA PRESS) -

Los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, como el asma, no tienen mayor riesgo de infectarse por el COVID-19, la enfermedad que provoca el nuevo coronavirus, según han asegurado diversos expertos durante la celebración de un simposio virtual sobre 'Aspectos prácticos para la asistencia de pacientes con asma durante la pandemia', organizado por la Cátedra INSPIRA-UAB (Instituto Para la Investigación de Neumología de la Universidad Autónoma de Barcelona) y la Fundació Catalana de Pneumologia (FUCAP).

"La evidencia aún no es definitiva y veremos qué es lo que nos dicen los próximos estudios, pero todo parece indicar que tener asma no predispone a padecer la COVID-19, ni tampoco a fallecer por esta infección", ha dicho el director del Servicio de Neumología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, Vicente Plaza.

Tanto es así que en un apartado especial sobre 'COVID-19 y asma' contenido en la quinta edición de la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA 5.0), presentada recientemente y elaborada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), se subraya que no existe evidencia que constate que los tratamientos habitualmente empleados en el tratamiento de mantenimiento del asma, particularmente los glucocorticoides inhalados (GCI), empeoren el pronóstico de la COVID-19.

Por ello, la guía recomienda que los pacientes deberán seguir tomando el tratamiento para el asma previamente prescrito. Incluso en una exacerbación asmática, recibirán los glucocorticoides sistémicos habituales que se precisen.

"Las sociedades científicas están haciendo especial hincapié en las recomendaciones de prevención de infección por coronavirus en las unidades de función pulmonar de los diferentes ámbitos asistenciales, dada la tasa de profesionales sanitarios infectados es altísima. Esto no solo condiciona un riesgo a los propios profesionales sino que también los convierte en vectores de transmisión", ha dicho el doctor del Servicio de Alergología del Hospital Universitario La Paz de Madrid, Javier Domínguez.

En el caso del asma, ha precisado el experto, las principales guías como la GINA (Global Initiative for Asthma) recomiendan de forma precisa que la persona asmática infectada por coronavirus no abandone su medicación habitual y advierten que se debe evitar el uso de nebulizadores debido al riesgo de transmitir la infección a otros pacientes y a los trabajadores de la salud.

"Según recoge la 'GEMA 5.0', la evidencia disponible con fecha de marzo de 2020 muestra que padecer asma o alergia no parece asociarse de forma independiente a una mayor probabilidad para desarrollar o fallecer por la COVID-19. No obstante, amplió el experto, necesitamos más estudios que permitan definir cuál es la verdadera relevancia del asma en el devenir de esta infección. Mientras tanto, hay que insistir en alcanzar y mantener el control, el tratamiento correcto y las medidas de autoprotección en nuestra actividad", ha apostillado el experto.

INTERACCIONES FARMACOLÓGICAS EN EL TRATAMIENTO DEL COVID-19 Y EL ASMA

Por otra parte, el farmacéutico en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, Noé Garin, ha apuntado que, dada la novedad de esta enfermedad, los fármacos que se están utilizando en pacientes con COVID-19 no están aprobados oficialmente y se usan en base a una evidencia muy limitada que se está actualizando constantemente.

"Los fármacos más utilizados mencionados por la Agencia del Medicamento Española (AEMPS) son los antirretrovirales lopinavir/ritonavir (LPV/RTV); la hidroxicloroquina y la cloroquina, y los medicamentos biológicos tocilizumab y sarilumab", ha dicho.

Además, prosigue, a pesar de no estar incluido en la información de la AEMPS, también se está usando mucho la azitromicina. Otros medicamentos de inclusión más reciente (con menos evidencia y experiencia) son ruxolitinib y siltuximab.

Las interacciones más frecuentes afectan al metabolismo hepático por acumulación de uno de los fármacos, provocando distintos grados de toxicidad, incrementando el riesgo de efectos secundarios. En el caso de que se empleen varios fármacos que producen la misma toxicidad, puede aparecer una acumulación de efectos adversos.

"El más frecuente es el síndrome de QT largo, un trastorno del ritmo cardíaco que puede provocar ritmos irregulares y graves (arritmias) y que constituye uno de los riesgos asociados al uso de beta-agonistas inhalados, utilizados frecuentemente en el tratamiento del asma", ha recalcado el doctor Garin.

Con el uso de anticolinérgicos inhalados se producen pocas interacciones, de mínimo impacto clínico, por lo que no se requiere de una monitorización adicional. En cuanto a los corticoides inhalados, el experto ha comentado que si el paciente ya estaba tratado con estos fármacos previamente a contraer la enfermedad, se continúe con el tratamiento.

En cualquier caso, Garín recomendado que se valore siempre el riesgo- beneficio del uso de cada fármaco y su combinación en el contexto de la evidencia disponible en cada momento y el beneficio clínico esperado.

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