Expertos advierten de que el frenillo lingual corto puede influir en los problemas respiratorios del sueño infantil

Proponen incluir la exploración del frenillo lingual en pacientes con apnea

Archivo - Imagen de recurso de un bebé con frenillo lingual corto.
Archivo - Imagen de recurso de un bebé con frenillo lingual corto. - VITHAS MÁLAGA - Archivo
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Publicado: jueves, 15 octubre 2026 14:10

MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

El frenillo lingual corto puede provocar dificultades durante la lactancia y afectar al desarrollo de las estructuras de la boca y la cara, además de contribuir a la aparición de trastornos respiratorios del sueño en etapas posteriores de la vida.

Sin embargo, su valoración no está incluida de forma sistemática en las guías publicadas para la exploración de la vía aérea superior de los pacientes con apnea obstructiva del sueño.

Así lo advierten especialistas participantes en el 77.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), que proponen prestar mayor atención a esta alteración en la valoración de los pacientes con problemas respiratorios durante el sueño.

La anquiloglosia, término médico utilizado para denominar el frenillo lingual corto o restrictivo, es una anomalía congénita que limita en distinto grado la movilidad de la lengua.

Según los expertos, el problema puede ir, por tanto, más allá de las dificultades para mamar con las que habitualmente se relaciona el frenillo lingual corto. La lengua interviene en el desarrollo de las estructuras de la boca y de la cara durante el crecimiento. Los especialistas advierten de que una movilidad limitada, que no se detecta a tiempo, puede provocar alteraciones en este desarrollo y contribuir posteriormente a la aparición de un trastorno respiratorio del sueño.

Los trastornos respiratorios del sueño comprenden problemas de diferente gravedad relacionados con dificultades para respirar mientras se duerme. Entre ellos, se encuentra la apnea obstructiva del sueño, caracterizada por episodios repetidos en los que la vía respiratoria se bloquea parcial o totalmente durante el sueño.

En este contexto, los otorrinolaringólogos señalan que la existencia de un frenillo lingual corto no significa que un niño vaya a desarrollar apnea. Se trata de un posible factor que los especialistas consideran que debe tenerse en cuenta junto con el resto de las causas y alteraciones anatómicas que pueden intervenir en estos trastornos.

UNA ALTERACIÓN QUE PUEDE PASAR INADVERTIDA

La revisión presentada en el Congreso señala que la frecuencia del frenillo lingual corto puede alcanzar hasta el 12 por ciento de la población y que existen antecedentes familiares en un 25 por ciento de los casos. Pese a ello, los autores destacan que la exploración y evaluación del frenillo lingual no está recogida en ninguna guía publicada para el examen de la vía aérea superior en pacientes con apnea obstructiva del sueño.

Por ello, proponen realizar una exploración sistemática del frenillo en los pacientes que acuden a consulta por trastornos respiratorios del sueño. Los especialistas cuentan con más de diez años de experiencia incorporando esta valoración a sus protocolos de exploración de la vía aérea superior y subrayan también la importancia de la colaboración con logopedas tanto en el diagnóstico como en el tratamiento y seguimiento.

El objetivo, explican, no es considerar el frenillo lingual corto como una explicación única de los problemas respiratorios durante el sueño, sino evitar que una posible alteración anatómica y funcional pase inadvertida durante el diagnóstico.

CUANDO UNA PRIMERA INTERVENCIÓN NO RESUELVE EL PROBLEMA

Una segunda comunicación presentada en el Congreso analiza los casos en los que el frenillo lingual corto persiste pese a haber sido tratado previamente. El estudio incluye a 12 niños de entre 2 y 11 años que habían sido intervenidos sin conseguir resolver adecuadamente la limitación de la lengua.

Los especialistas realizaron una nueva intervención utilizando un injerto de tejido biológico de origen porcino para reconstruir la zona y conseguir una mayor movilidad de la lengua. Tras la cirugía, todos los niños experimentaron una mejoría y recuperaron de forma significativa la capacidad para elevar y sacar la lengua, sin que se registraran complicaciones relevantes. La mejoría facilitó además el posterior tratamiento con logopedia.

Los autores consideran que la recuperación de la movilidad de la lengua puede tener también implicaciones positivas en los mecanismos relacionados con los trastornos respiratorios del sueño. No obstante, se trata de una serie retrospectiva de solo 12 pacientes, por lo que estos resultados no permiten concluir que esta intervención prevenga o trate por sí misma la apnea del sueño.

La valoración del frenillo lingual se plantea, así como una pieza más dentro del estudio global del niño con problemas respiratorios durante el sueño. Los especialistas destacan la importancia de detectar precozmente las alteraciones que puedan interferir en el desarrollo normal de las estructuras de la boca y la cara y de individualizar tanto el diagnóstico como la necesidad y el tipo de tratamiento.

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