Experto subraya que no hay suficiente evidencia para señalar que el alcohol sea la causa principal de Alzheimer temprano - CENTRO SAN JUAN DE DIOS DE CIEMPOZUELOS
MADRID 21 Sep. (EUROPA PRESS) -
El coordinador del área de Psicogeriatría del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos (Madrid), el enfermero Samuel González, ha manifestado que actualmente no existe evidencia suficiente para afirmar que el consumo de alcohol, cannabis o cocaína sea la causa principal de la aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer".
No obstante, y con motivo de la celebración, este lunes, 21 de septiembre, del Día Mundial de la patología, ha señalado que "el consumo excesivo y prolongado de alcohol puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo y demencia". "La edad es el principal factor de riesgo", aunque "también existen casos de inicio temprano, definidos habitualmente como aquellos que comienzan antes de los 65 años", ha señalado al respecto.
"Estos casos pueden estar relacionados con factores genéticos, como mutaciones en APP, PSEN1 y PSEN2, además de otros factores de riesgo", ha continuado González, para insistir en que "no está demostrado que el Alzheimer tenga una causa genética, por sí sola; pero, añadiendo los factores de estilo de vida y ambientales, puede llegar a influir en su desarrollo". Así, ha destacado algunos, como problemas crónicos de salud no controlados, sedentarismo, dieta poco saludable, insomnio o pocas horas de sueño y falta de estimulación mental.
En cuanto a su abordaje, la médico geriatra y coordinadora facultativa del área de Psicogeriatría del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, la doctora Ana Prieto, ha manifestado que "es interdisciplinar". "Trabajamos teniendo en cuenta tanto los aspectos médicos como los cognitivos, emocionales, funcionales y sociales", y "valoramos qué capacidades mantiene la persona, cuáles se han visto afectadas y qué necesidades tiene en su vida diaria", a partir de lo que se plantean "objetivos individualizados", ha explicado.
"Trabajamos la estimulación y rehabilitación cognitiva, intervención sobre las alteraciones conductuales, mantenimiento de las capacidades funcionales y apoyo emocional", ha continuado, para añadir que "también es fundamental revisar los tratamientos médicos y detectar factores que puedan empeorar el estado cognitivo o funcional". Junto a ello, se actúa "con la familia y los cuidadores", ya que "cuando una persona tiene Alzheimer, la enfermedad afecta también a su entorno", ha afirmado.
Por ello, ha pedido a las familias que no normalicen "los primeros cambios que les llamen la atención", y es que "es importante consultar con un médico y realizar una valoración adecuada". "La atención a estas personas debe poner en el centro su dignidad, sus necesidades y su calidad de vida", ha subrayado, para agregar que la familia y los profesionales tienen que trabajar juntos.
SEÑALES DE ALARMA
Así, ha expuesto algunas señales de alarma, como olvidarse de alguna información o tener dificultad para recordarla, necesitando ayuda de otras personas para recordar; desorientación espacial y/o temporal; problemas para realizar tareas complejas; dificultad en el lenguaje para comunicarse; falta de interés o problemas para realizar las actividades diarias; impedimentos para calcular distancias, reconocer colores, leer...; y cambios de humor y de personalidad.
"Por desgracia, la enfermedad de Alzheimer es una demencia que destruye la memoria y las habilidades de pensamiento y, con el paso del tiempo, la capacidad de realizar hasta las tareas más sencillas", ha retomado el coordinador del área de Psicogeriatría del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, institución que cuenta con unos 60 pacientes de demencia o enfermedad de Alzheimer. El perfil que ingresa suele implicar importantes alteraciones de conducta.
Según ha explicado, "tratar con una persona que padece Alzheimer precisa de paciencia y dedicación, ya que va a necesitar apoyo en el hogar a medida que la enfermedad empeore", por lo que "es importante entender cómo la persona con demencia percibe su mundo y hacerle partícipe en su cuidado diario". A su juicio, se debe ayudar a la realización de los cuidados diarios de la persona, al principio y a medida que la enfermedad va avanzando, a la vez que es necesario facilitar la comunicación para abordar los cambios en la conducta.
"Nuestro trabajo ha cambiado bastante porque tenemos que adaptar continuamente las intervenciones al nivel de capacidad y a las necesidades de cada persona", ha sostenido, por su parte, la terapeuta ocupacional del área de Psicogeriatría del centro, Marina Torrejón, quien ha añadido que "también ha aumentado la importancia de trabajar desde las capacidades que conserva la persona".
Por último, la también terapeuta ocupacional del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, Teresa Nieto, ha declarado que la formación continuada es constante porque hay que adaptarse a las nuevas tecnologías y medios al alcance "para poder dar una mayor atención y tratamiento a los usuarios".