Archivo - Experto recuerda que el uso excesivo de chanclas y la exposición al calor multiplican los problemas en los pies - FRANK VAN DEN BERGH / FRANKVANDENBERGH - Archivo
MADRID, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -
El podólogo de la Unidad del Pie de Gipuzkoa de Quirónsalud y de la Policlínica Podoactiva, Carlos Martínez, ha recordado que "el verano multiplica los problemas en los pies", lo que viene motivado "por el uso excesivo de chanclas y la exposición al calor".
"Ampollas, rozaduras, sequedad cutánea y hongos se encuentran entre las patologías más habituales durante esta época del año", ha indicado, al tiempo que ha destacado que estas circunstancias provocan "un incremento de las consultas relacionadas con la salud de los pies". Estos también se ven afectados por la humedad y la radiación solar.
Martínez se ha referido a una de las actividades típicas del verano, como es dar paseos por la arena. "Esta práctica puede resultar beneficiosa cuando se realiza de forma moderada, ya que contribuye a fortalecer la musculatura intrínseca del pie, responsable de una parte importante de su estabilidad y funcionalidad", ha explicado, señalando, no obstante, que "los excesos también pueden pasar factura".
"Cuando se realizan recorridos demasiado largos o se fuerza en exceso la musculatura del pie, pueden aparecer molestias relacionadas con inestabilidades, fascitis plantar o incluso deformidades de los dedos", ha declarado al respecto, para destacar, por otra parte, que las chanclas "no deben convertirse en el calzado principal para caminar largas distancias o para el día a día".
Este calzado está indicado "fundamentalmente para entornos como playas, piscinas o duchas públicas", en las que ayuda "a prevenir determinadas infecciones", ha continuado, tras lo que ha apuntado que utilizarlo de forma prolongada "puede favorecer la aparición de patologías como fascitis plantar, tendinitis o deformidades digitales, debido a la falta de estabilidad y sujeción".
AMPOLLAS, ROZADURAS Y HONGOS
Ahondando en problemas concretos, este especialista ha señalado que cuando aparece una ampolla, es recomendable no manipularla innecesariamente. "Si ya se ha roto, lo más importante es mantener la zona limpia y permitir que cicatrice correctamente", mientras que "si permanece intacta, lo aconsejable es protegerla y evitar abrirla para reducir el riesgo de infección", ha aclarado.
"Las rozaduras también aumentan durante esta época por la combinación de humedad, sudor y calzado abierto", ha sostenido, al tiempo que ha indicado que, para prevenirlas, se debe "mantener una adecuada hidratación de la piel y utilizar calcetines cuando se prevean caminatas prolongadas o actividades que generen fricción".
Por último, y tras destacar que la piel de los pies "es especialmente sensible a la radiación solar cuando se expone de forma repentina durante el verano", ha manifestado que "el calor y la humedad crean un entorno favorable para la proliferación de hongos". "El picor entre los dedos suele ser una de las primeras señales de alerta", ha expuesto, para concluir afirmando que "ante cualquier sospecha de infección", se debe "acudir al especialista para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado".