Archivo - Imagen de recurso de una mujer con las piernas hinchadas. - QUIRÓNSALUD - Archivo
MADRID, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -
El jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular Olympia Quirónsalud, Enrique Puras, ha advertido de que la hinchazón de las piernas y la aparición o empeoramiento de las varices tras el verano no deben normalizarse y ha señalado el otoño como un momento adecuado para evaluar y tratar estas afecciones.
"El calor hace que los vasos sanguíneos se dilaten de forma natural. En las venas de las piernas, esa dilatación puede dificultar el retorno de la sangre, hacer que las válvulas trabajen peor y favorecer que la sangre se acumule en las extremidades inferiores", ha explicado Puras.
A ello se suman algunos hábitos habituales durante las vacaciones. Pasar más tiempo sentado durante viajes en coche o avión, permanecer muchas horas de pie, reducir la actividad física o exponer las piernas durante largos periodos al calor pueden contribuir a aumentar la sensación de pesadez y la hinchazón.
Así, notar cierta pesadez después de un día largo no significa necesariamente que exista una enfermedad venosa. Sin embargo, hay síntomas que, especialmente cuando se repiten o progresan, aconsejan una valoración médica. Entre ellos se encuentran la hinchazón de tobillos o piernas que no desaparece al descansar o elevarlas, el dolor o pesadez diarios, los calambres nocturnos frecuentes, el picor y determinados cambios en la piel de la parte inferior de las piernas.
Según el experto, también conviene prestar atención a la aparición progresiva de nuevas varices o arañas vasculares. Especial atención requieren las venas que se vuelven dolorosas al tacto, duras o presentan un enrojecimiento localizado, ya que pueden indicar una inflamación venosa y deben ser valoradas cuanto antes.
"Si los síntomas se repiten o van a más, no hay que esperar a que el problema empeore. Una valoración permite conocer qué está ocurriendo y, en muchas ocasiones, actuar a tiempo con medidas relativamente sencillas", señala Puras.
LAS VARICES NO SON SIEMPRE UN PROBLEMA ESTÉTICO
Las varices aparecen cuando las venas se dilatan y sus válvulas dejan de cumplir adecuadamente su función. En condiciones normales, estas válvulas ayudan a impedir que la sangre retroceda mientras asciende desde las piernas hacia el corazón. Cuando fallan, parte de la sangre vuelve hacia abajo y se acumula.
"Hay pacientes con pequeñas varices cuyo principal motivo de consulta es estético, y es perfectamente legítimo. Pero cuando aparecen síntomas o signos de que la circulación venosa está sufriendo, tenemos que dejar de pensar en las varices únicamente como una cuestión estética", advierte el especialista.
Cuando existe una insuficiencia venosa con indicación médica y se deja evolucionar, pueden aumentar progresivamente la hinchazón y las alteraciones de la piel. En fases más avanzadas pueden aparecer eccemas, episodios de flebitis e incluso úlceras venosas, heridas que pueden resultar difíciles de cicatrizar. Por ello, uno de los objetivos de la consulta especializada es determinar qué pacientes presentan un problema fundamentalmente estético y cuáles necesitan tratamiento por razones médicas.
La valoración de las varices comienza con la historia clínica y la exploración de las piernas, pero según el experto una de las herramientas fundamentales para estudiarlas es el 'eco-Doppler venoso'. Esta ecografía permite observar no solo la anatomía de las venas, sino también cómo circula la sangre en tiempo real. De esta manera se puede identificar qué válvulas están dañadas, dónde se produce el reflujo de sangre y si están afectadas las venas superficiales, las profundas o ambas.
El experto destaca que el 'eco-Doppler' proporciona un auténtico mapa de la circulación venosa. "Nos permite saber de dónde viene el problema y diseñar el tratamiento en función de la anatomía de cada paciente, porque no todas las varices son iguales ni deben tratarse de la misma manera. Se trata, además, de una prueba no invasiva e indolora que puede realizarse en la propia consulta", ha detallado.
EL OTOÑO ES UN BUEN MOMENTO PARA TRATAR LAS VARICES
Según Puras, el inicio del otoño reúne varias circunstancias favorables para valorar y, cuando existe indicación, tratar las varices. Por una parte, los síntomas experimentados durante los meses de calor todavía están recientes y permiten conocer mejor cómo ha afectado el verano a la circulación de las piernas.
Por otra, después de determinados tratamientos puede recomendarse evitar la exposición solar directa en la zona tratada o utilizar medias de compresión durante un periodo de tiempo, medidas que resultan más llevaderas cuando bajan las temperaturas.
"Septiembre y el inicio del otoño son un momento muy adecuado para valorar las varices, pero no existe una temporada oficial para tratarlas. Lo importante es la situación clínica y personal de cada paciente. Lo que sí ocurre es que el otoño y el invierno ofrecen condiciones especialmente favorables para el tratamiento y la recuperación", puntualiza el especialista.
DE LA CIRUGÍA CLÁSICA A TRATAMIENTOS AMBULATORIOS
El especialista destaca que el tratamiento de las varices ha experimentado una importante transformación durante los últimos años. Frente a la cirugía clásica o 'stripping', que podía requerir anestesia general o raquídea, ingreso hospitalario y varias semanas de recuperación, actualmente existen diferentes alternativas mínimamente invasivas.
La elección depende del tipo, tamaño y localización de las varices, así como de los síntomas y las características de cada paciente. Para las varices pequeñas y arañas vasculares puede utilizarse la escleroterapia, que consiste en inyectar una sustancia en la vena para provocar su cierre y posterior reabsorción.
La ecoescleroterapia utiliza la ecografía para guiar este procedimiento en tiempo real y permite abordar venas de mayor tamaño o profundidad con precisión. También existen técnicas endovenosas mediante láser o radiofrecuencia, que permiten sellar la vena enferma desde su interior mediante un catéter fino, y procedimientos como la flebectomía ambulatoria para determinadas varices superficiales.
"Muchas veces combinamos varias técnicas en un mismo paciente porque no todas sus varices tienen las mismas características. El tratamiento actual es mucho más personalizado y, en la mayoría de los casos, mínimamente invasivo", finaliza Puras.