Una experta señala que el 70% de las enfermedades psiquiátricas en adultos empieza en la infancia o adolescencia

Actualizado 21/05/2010 19:15:17 CET

Los trastornos psiquiátricos afectan al 10% de los niños y al 20% de los adolescentes españoles

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 21 May. (EUROPA PRESS) -

El 70 por ciento de las enfermedades psiquiátricas en adultos comienza en la infancia o en la adolescencia y los trastornos psiquiátricos en los padres son un riesgo importante para los hijos a la hora desarrollar una psicopatología.

Así lo manifestó hoy la jefa de la sección de psiquiatría y psicología infantil en el hospital Gregorio Marañón, la doctora María Jesús Mardomingo, durante su ponencia en la segunda jornada del XI Congreso de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente que se celebra hasta mañana en Santiago.

Mardomingo destacó que el mayor riesgo para los niños se sitúa hasta los cinco años de edad "por ser la etapa de maduración del cerebro y desarrollo de la conducta emocional y de la adaptación social", hasta el punto de que 7 de cada 10 enfermedades psiquiátricas comienzan durante la infancia.

Además, recalcó que la incidencia "es muy importante", ya que se puede decir que el hecho de que un niño tenga un padre con un trastorno psiquiátrico, "se convierte en un factor de riesgo y en una posible causa de que los hijos sufran algún tipo de psicopatología".

En esta línea, apuntó que la herencia genética es un factor que hace que aumente la vulnerabilidad de los hijos a sufrir psicopatologías. Según los datos facilitados, los trastornos psiquiátricos afectan al 10% de los niños y al 20% de los adolescentes españoles.

AMBIENTE

Asimismo hizo referencia a los factores ambientales y el medio educativo en el que el niño se desarrolla. El trastorno psiquiátrico, según explicó, "perturba la relación entre padre e hijo".

De este modo, puso como ejemplo que muchas veces si la madre sufre una depresión, la percepción que tiene del hijo "es más pesimista, con más dificultades para educarlo".

Esta falta de competencias educativas, según dijo la doctora, de la madre hace que el niño pueda desarrollar "una conducta hostil, violenta o agresiva", lo que, a su vez, "repercute negativamente en el estado de salud de la madre, ya que su depresión aumenta al ver la actitud del hijo".