Publicado 11/05/2021 10:18CET

Experta avisa de que el tabaco y el contacto con tóxicos pueden favorecer enfermedad pulmonar intersticial difusa

Archivo - Mujer fumadora, tabaco, cigarro
Archivo - Mujer fumadora, tabaco, cigarro - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / MARCO FALKOWSKI

MADRID, 11 May. (EUROPA PRESS) -

El tabaco y el contacto con ciertos tóxicos pueden favorecer enfermedad pulmonar intersticial difusa (EPID), según ha avisado la reumatóloga de la Fundación de Investigaciones Inmunes, Paloma García de la Peña, en el marco del V Curso de Enfermedad Pulmonar Intersticial Difusa, organizado por la Sociedad Española de Reumatología.

En las enfermedades reumáticas la EPID se asocia principalmente a las conectivopatías, aunque no en todas por igual, y también a la artritis reumatoide. A día de hoy todavía no existe un tratamiento que evite la aparición de dicha complicación, pero sí se sabe que hay factores que favorecen su desarrollo como es el tabaco en la artritis reumatoide o el contacto con ciertos tóxicos como la sílice o los disolventes en la esclerosis sistémica o esclerodermia, según ha puesto de manifiesto la doctora.

"Sin duda un buen control de la actividad de base, la detección precoz de la EPID y la individualización de cada caso a la hora de pautar un tratamiento son fundamentales a la hora de evitar el deterioro de la función pulmonar", ha indicado la especialista y una de las coordinadoras del curso, que ha contado con la colaboración de Boehringer Ingelheim y Bristol Myers Squibb.

Respecto a la prevalencia, los datos son "muy variables". Si bien, en el caso de la artritis reumatoide la prevalencia está entre un 8-15 por ciento, aunque teniendo en cuenta las formas subclínicas este porcentaje alcanza el 30 por ciento. En el caso de la esclerosis sistémica (o esclerodermia) esta cifra se sitúa entre un 35-55 por ciento, siendo más frecuente su aparición en pacientes con anticuerpos anti-topoisomerasa.

"Si hablamos de las miopatías inflamatorias, la presencia de ciertos anticuerpos no solo se asocia a mayor riesgo de desarrollar EPID, como en el caso del Jo1, sino también a su curso rápidamente progresivo y grave como puede ser al detectar anticuerpos anti-MDA5. Es indudable que su presencia se asocia a mayor morbilidad y mortalidad, siendo en algunas enfermedades la primera causa de mortalidad debida a la misma, como en la esclerodermia", ha remarcado la experta.

Por su parte, el también coordinador de esta actividad formativa y del Servicio de Reumatología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona), Iván Castellví, ha explicado que la EPID no evoluciona siempre de la misma manera, incluso dentro de una misma patología, ya que depende de la propia enfermedad reumatológica, de diferentes características epidemiológicas (como el sexo o la edad) o, en algunos casos, del patrón de EPID.

"Sí sabemos que no progresa en todos los casos y por eso es muy importante detectar de manera precoz aquellos casos en los que sí se pueda dar esta progresión. Esta complicación tiene que tratarse de manera multidisciplinar para poder obtener la mejor decisión terapéutica que pueda beneficiar a los pacientes. La visión del reumatólogo, neumólogo, radiólogo e histopatólogo sobre un mismo problema sin duda enriquece y disminuye la posible (e involuntaria) mala praxis que puede darse en decisiones unilaterales", ha argumentado el experto.

Dicho esto, ha recordado a los pacientes que tener hábitos de vida saludable como una dieta mediterránea, hacer ejercicio de manera regular (dentro de las posibilidades) y no fumar les ayudará probablemente a tener una mejor evolución y sobre todo a sentirse mejor.

NOVEDADES TERAPÉUTICAS Y RETOS

Por otro lado, otra de las coordinadoras del evento y doctora del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid), Patricia Carreira, ha recalcado que "a principal barrera es la ausencia de tratamientos que puedan curar o incluso mejorar esta enfermedad. Por el momento, hay que conformarse con la posibilidad de terapias que sean capaces de estabilizar o ralentizar el avance de la misma.

"Otra gran barrera que es imprescindible superar es la del diagnóstico precoz. En las enfermedades reumáticas es esencial conocer los factores de riesgo asociados a EPID para vigilar con especial cuidado a esos pacientes, y diagnosticar la enfermedad en las fases más precoces, cuando la función pulmonar está todavía conservada", ha puntualizado.

No obstante, Carreira ha destacado que en el campo de la fibrosis pulmonar en los últimos años ha habido "importantes avances", especialmente por la llegada de los antifibróticos. Esto afecta no solo a la fibrosis pulmonar idiopática, sino también a todos los tipos de afectación intersticial pulmonar que se asocian a las enfermedades reumáticas.

"Algunos de estos fármacos han demostrado ser eficaces para reducir la tasa anual de disminución de la capacidad vital forzada en pacientes con esclerosis sistémica y en pacientes con EPID progresiva de diferentes causas, incluidas las enfermedades reumáticas. Además, hay varios antifibróticos actualmente en ensayo en la fibrosis pulmonar y en otros tipos de EPID", ha zanjado.