Experta avisa de que el sol puede convertir los lunares en lesiones malignas y multiplicar las pecas y verrugas

Publicado 14/08/2013 13:53:28CET
Piel, Peca, Dermatología, Dermatólogo
EUROPA PRESS

MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) -

La dermatóloga del Hospital Quirón de Tenerife, Nayra Merino, ha avisado de que el sol puede convertir los lunares en lesiones malignas y de que, además, es capaz de multiplicar y oscurecer las pecas y verrugas.

Todas las personas tienen algún tipo de nevus melanocítico adquirido (lunar) que, según ha informado la experta, suele aparecer entre los 20 y los 30 años. Además, entre el uno y el dos por ciento de la población nace ya con uno o más lunares que pueden ser de mayor tamaño, más oscuros y tener pelo en la superficie.

"Estas lesiones pigmentadas pueden degenerar en lesiones malignas por acción del sol, por lo que la fotoprotección mediante filtros físicos y químicos frente a radiación ultravioleta A, B e infrarrojos con un factor de protección por encima de 30 es fundamental. No obstante, las pecas (léntigos) y las verrugas también deben protegerse ya que suelen aumentar en número y volverse más oscuras con el sol", ha recalcado.

En este sentido, Merino ha destacado la importancia de aplicar a diario fotoprotector en zonas fotoexpuestas y repitiendo esta acción cada cuatro horas si se está expuesto al sol y después del baño. También ha aconsejado evitar tomar sol durante las horas centrales del día, es decir, entre las doce y las cuatro de la tarde.

"Además, se debe usar gorra, gafas de sol, ropa con factor de protección y ropa amplia y clara, así como abundante crema hidratante tras la exposición. Para personas especialmente susceptibles también existe la posibilidad de tomar complementos orales con agentes fotoprotectores y, como normal general, también podemos adaptar la dieta en verano con alimentos ricos en betacarotenos, como son el tomate, la zanahoria y la calabaza, que también preparan la piel para protegerla del sol", ha apostillado.

Por otra parte, Merino ha advertido de que las personas que tienen un mayor riesgo son aquellas que tienen más de 50 nevus en el cuerpo, antecedes familiares o personales de nevus displásicos (atípicos) o melanoma, aquellas que han sufrido quemaduras solares en la infancia o que trabajan o hacen deporte al aire libre. También, los pacientes que están en tratamiento con medicación inmunosupresora (trasplantados) y los usuarios de camas bronceadoras. Éstas últimas, agrega la especialista, están totalmente desaconsejadas desde el punto de vista dermatológico.

Por último, la experta ha subrayado la necesidad de que las personas se autoexaminen los lunares y lesiones cutáneas y consulten a su dermatólogo ante los siguientes signos: asimetría en la forma; bordes irregulares; más de dos colores, cambios en el color o un color irregular; un diámetro mayor de 6 milímetro o de crecimiento rápido; y sangrado o picor.