Experta avisa de que no realizar una limpieza bronquial correcta en patologías pulmonares puede empeorar la salud

Limpieza bronquial, expectoración, toser
CEDIDA / REHALIZA HEALTH SOLUTIONS - Archivo
Publicado 14/02/2019 17:23:15CET

MADRID, 14 Feb. (EUROPA PRESS) -

No realizar una limpieza bronquial correcta puede ocasionar que pacientes con enfermedades pulmonares crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, sufran un empeoramiento de su salud, ha avisado la fisioterapeuta respiratorio de Rehaliza Health Solutions, Marta Godín.

Dentro de los programas de rehabilitación pulmonar, las técnicas espiratorias son las "más utilizadas y efectivas" para que el paciente pueda expulsar las flemas alojadas en los bronquios, lo que evita también un sobreesfuerzo.

Estas técnicas se basan en el arrastre de las secreciones a través del aire, lo que se conoce como interacción aire-moco. Es decir, cuando el aire sale de los pulmones durante la espiración, arrastra todo lo que encuentra a su paso y empuja la mucosidad hacia el exterior.

"El objetivo de las técnicas de espiración es eliminar la mucosidad desde los bronquios más alejados, hasta las vías respiratorias más proximales para que el paciente pueda expectorarlas, evitando así que se acumulen y se conviertan en caldo de cultivo para virus y bacterias", ha explicado Godín.

Según la velocidad con la que se espire el aire, la mucosidad se arrastra desde una zona u otra. Pueden utilizarse dos técnicas: la lenta y la forzada.

La lenta consiste en que el aire se proyecta de manera lenta y relaja y se arrastran las secreciones más distales hacia las vías respiratorias más proximales.

"El paciente tiene que realizar la espiración con una apertura completa de la glotis, como si hiciera vaho ante el espejo, evitando cualquier freno estructural a la salida del aire durante la espiración. Así, podrá arrastrar las secreciones con mayor facilidad", ha apuntado la fisioterapeuta respiratorio.

La forzada, por su parte, implica expulsar el aire de manera rápida y enérgica y arrastra las secreciones desde las vías respiratorias de mayor calibre hacia la garganta.

Para que sea eficaz, "tras la inspiración es importante que se haga una pequeña pausa, como si quisiera retener el aire en los pulmones, manteniendo la glotis cerrada, para luego dejarlo salir en un golpe de tos enérgico y así expulsar la flema fácilmente", ha especificado Godín.

EL FLUJO ESPIRATORIO, VITAL

"Si no lo consigue a la primera, es porque la mucosidad aún no está lo suficientemente arriba y debe seguir realizando la técnica de espiración lenta para conseguir que se desplacen a zonas superiores", ha avisado.

La utilidad de estas técnicas se basa en la importancia de flujo espiratorio. Es "fundamental", según la experta, saber trabajarlas y combinarlas para hacer un buen drenaje de las secreciones. Con ello, el paciente obtiene una mayor oxigenación, reduce su fatiga, y evita infecciones de repetición que podrían llevarle a un nuevo ingreso hospitalario.