Archivo - Experta aconseja mantener una buena hidratación ocular para reducir el riesgo de complicaciones - CHOREOGRAPH/ ISTOCK - Archivo
MADRID 5 Ago. (EUROPA PRESS) -
Mantener una buena hidratación ocular, retirar las lentillas antes del baño y evitar frotarse los ojos cuando entra una partícula, son gestos sencillos que ayudan a preservar la superficie ocular y a reducir el riesgo de complicaciones, señala la E-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España, la doctora Daniela Silva.
"La prevención en salud ocular no depende de una única medida, sino de adaptar la protección a cada situación", ha explicado debido a que en verano, los ojos están expuestos a condiciones diferentes a las del resto del año. Por ello, también ha señalado que "las gafas de sol homologadas son fundamentales frente a la radiación ultravioleta, pero no evitan la sequedad provocada por el aire acondicionado ni la irritación causada por el cloro o la arena".
El contexto de esta estación es de mayor radiación solar; contacto frecuente con el agua, el viento y la arena; y hábitos como bañarse con lentillas. Todo ello puede alterar el equilibrio natural de los ojos y favorecer la aparición de sequedad, irritación, conjuntivitis o infecciones, molestias que comienzan con enrojecimiento, picor o sensación de arenilla.
No obstante, ha apuntado que identificar el origen de estas circunstancias y actuar a tiempo puede evitar que evolucionen hacia lesiones en la córnea u otras complicaciones. Ante ello, y entre otras medidas, aboga por reducir la sequedad ocular, para lo que es necesario evitar que el aire acondicionado incida directamente sobre el rostro y mantener una temperatura moderada, entre 24 y 26 ºC.
PREVENIR LA IRRITACIÓN Y CONJUNTIVITIS
"Conviene evitar diferencias bruscas entre el interior y el exterior, ventilar las estancias periódicamente, mantener una buena hidratación y utilizar lágrimas artificiales cuando hayan sido prescritas o recomendadas por un profesional", ha subrayado Silva, quien también apuesta por prevenir la irritación y la conjuntivitis. Así, ha explicado que el uso de gafas de natación limita el contacto del ojo con el cloro y otros agentes presentes en el agua, además de que, después de bañarse, es recomendable aclarar los ojos con agua dulce y evitar frotarlos si aparece escozor o enrojecimiento.
Junto a ello, ha afirmado que es necesario proteger la córnea frente al viento y la arena, para lo que las gafas de sol envolventes ofrecen una barrera adicional frente a la entrada de partículas. Si entra un cuerpo extraño en el ojo, no hay que intentar retirarlo frotando, sino lavar la zona con abundante suero fisiológico o agua limpia.
Por último, ha manifestado que se debe limitar el daño provocado por la radiación ultravioleta, siendo útil emplear gafas de sol homologadas con filtro UV400 o capaces de bloquear el 100 por cien de la radiación UVA y UVB, ya que es la medida más eficaz para reducir el daño acumulativo sobre los ojos.
A su juicio, todo ello es necesario debido a que la radiación ultravioleta puede causar un daño acumulativo en las estructuras internas del ojo y aumentar el riesgo de determinadas patologías a largo plazo, mientras que las condiciones ambientales propias del verano afectan directamente a la superficie ocular. Además, la combinación de estos factores puede tener un impacto mayor en personas con síndrome de ojo seco, blefaritis u otras alteraciones previas, así como en quienes utilizan lentillas, especialmente si las mantienen durante el baño.