Publicado 25/07/2020 8:29:37 +02:00CET

Las experiencias traumáticas también pueden dejar su marca en los ojos

Uveitis, ojos rojos, dolor de ojos
Uveitis, ojos rojos, dolor de ojos - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / BOUILLANTE - Archivo

MADRID, 25 Jul. (EUROPA PRESS) -

Una nueva investigación de académicos galeses ha mostrado que las pupilas de un paciente pueden revelar si han sufrido una experiencia traumática en el pasado.

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) puede ocurrir cuando una persona ha experimentado un evento traumático como un accidente automovilístico, estrés de combate o abuso. Pueden quedar con una mayor sensibilidad, o hiperactivación, a los acontecimientos cotidianos y una incapacidad para desconectarse y relajarse.

La investigación, dirigida por la doctora Aimee McKinnon de la Universidad de Cardiff y publicada en la revista 'Biological Psychology', buscó rastros de estos eventos traumáticos en los ojos de los pacientes que sufrían de TEPT midiendo la pupila del ojo mientras que a los participantes se les mostraban imágenes amenazantes como animales viciosos o armas, así como otras imágenes que mostraban eventos neutrales, o incluso imágenes agradables.

La respuesta de las personas con TEPT fue diferente a la de otras personas, incluyendo a las personas que habían sido traumatizadas pero no tenían TEPT. Al principio, la pupila no mostraba la constricción aguda normal causada por los cambios en el nivel de luz, pero luego sus pupilas crecieron aún más a los estímulos emocionales que para los otros participantes.

Otro resultado inesperado fue que los alumnos de los pacientes con TEPT no solo mostraron una respuesta exagerada a los estímulos amenazantes, sino también a los estímulos que representaban imágenes "positivas", como escenas deportivas emocionantes.

"Esto demuestra que la hiper-respuesta del alumno es en respuesta a cualquier estímulo excitante, y no sólo amenazante. Esto puede permitirnos utilizar estas imágenes positivas en la terapia, en lugar de confiar en las imágenes negativas, que pueden ser bastante molestas para el paciente, y por lo tanto hacer la terapia más aceptable y soportable. Esta idea ahora necesita ser probada empíricamente antes de ponerla en práctica clínica", detalla Nicola Gray, de la Universidad de Swansea.

"Estos hallazgos nos permiten entender que las personas con TEPT están automáticamente preparadas para respuestas de amenaza y miedo en cualquier contexto emocional incierto, y considerar la carga que esto debe ser para ellos en la vida diaria. También sugiere que es importante que reconozcamos que, en la terapia, no son sólo los estímulos basados en el miedo los que necesitan ser reevaluados deliberadamente", concluye la investigadora.

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