Un estudio vincula la pérdida sostenida de grasa visceral con una mejor función cognitiva a largo plazo

Archivo - Resonancia magnética del cerebro.
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Publicado: lunes, 4 mayo 2026 18:41

MADRID 4 May. (EUROPA PRESS) -

La pérdida sostenida de grasa visceral, y no la de peso, se vincula con un mejor rendimiento cognitivo, ralentización de la atrofia cerebral y preservación de estructuras cerebrales clave a largo plazo, según un estudio de la Universidad Ben-Gurión del Néguev (Israel), junto a investigadores de la Universidad de Harvard, la Universidad de Tulane (EEUU) y la Universidad de Leipzig (Alemania).

Los hallazgos, publicados en 'Nature Communications', sugieren que la relación entre la grasa abdominal y el envejecimiento cerebral puede estar mediada por el control de la glucosa y la sensibilidad a la insulina. El estudio ha seguido a 533 mujeres y hombres de mediana edad avanzada durante un periodo de cinco a 16 años.

A lo largo del seguimiento, los participantes fueron sometidos a resonancias magnéticas (RM) cerebrales y abdominales, así como a pruebas de Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA), que valora el estado cognitivo. Previamente, habían formado parte de ensayos clínicos dietéticos controlados, a gran escala y a largo plazo, de una duración de entre 18 y 24 meses.

Los resultados muestran que una menor acumulación de grasa visceral a lo largo de los años se asoció con puntuaciones más altas en la prueba MoCA, así como con la preservación del volumen cerebral total, el volumen de materia gris y la puntuación de ocupación del hipocampo, un marcador sensible del envejecimiento cerebral y la memoria. También se observó una ralentización en la expansión de los ventrículos cerebrales, un proceso que constituye un marcador bien establecido de atrofia cerebral.

En paralelo, un estudio centrado en un subgrupo de pacientes, a quienes se realizó tres resonancias magnéticas cerebrales a lo largo de cinco años, demostró que los niveles persistentemente elevados de grasa visceral se asociaban con una mayor pérdida de volumen cerebral, en especial en el hipocampo, y con un agrandamiento acelerado de los ventrículos cerebrales.

Estas asociaciones no se observaron en la grasa subcutánea, ni superficial ni profunda, ni en el índice de masa corporal (IMC), lo que subraya la especificidad biológica de la grasa visceral.

Además, el trabajo observó que la reducción de la grasa visceral durante una intervención dietética de 18 meses predijo una mejor preservación de las estructuras cerebrales cinco y 10 años después, incluso tras ajustar por la pérdida de peso y otros factores. De este modo, la reducción de la grasa abdominal, y no la pérdida de peso, fue el factor predictivo de los resultados cerebrales a largo plazo.

El estudio indica que la asociación entre la grasa visceral y el envejecimiento cerebral está mediada principalmente por el equilibrio glucémico. Los niveles de glucosa en ayunas y de HbA1c fueron los únicos marcadores que predijeron la tasa de cambio estructural cerebral a lo largo del tiempo, mientras que los marcadores lipídicos en sangre o los marcadores inflamatorios no mostraron una asociación similar.

Estos hallazgos respaldan la hipótesis de que la resistencia a la insulina y la desregulación crónica del metabolismo de la glucosa perjudican la perfusión cerebral, comprometen la integridad de la barrera hematoencefálica y aceleran la degeneración de la materia gris y el hipocampo.

"El peso por sí solo no es un indicador preciso de los profundos cambios metabólicos que se producen en el organismo. Descubrimos que, incluso cuando la pérdida de peso es moderada, las reducciones sostenidas de la grasa visceral, medidas a lo largo de todo el período, se asocian con la preservación de la estructura cerebral y una menor tasa de atrofia", ha destacado la primera autora del estudio, Dafna Pachter.

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