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BARCELONA 6 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un estudio publicado en la revista 'Scandinavian Journal of Work, Environmental and Health' liderado por el Institut de Salut Global (ISGlobal) descubre que el trabajo nocturno y el insomnio crónico pueden aumentar el riesgo de desarrollar Covid persistente, ha informado la organización en un comunicado este jueves.
Varios estudios han demostrado que la alteración del reloj biológico puede debilitar la respuesta inmunitaria y aumentar el riesgo de infecciones, como uno realizado en el Reino Unido durante la pandemia, que encontró que las alteraciones del sueño se asociaban con un mayor riesgo de infección por SARS-CoV-2.
En el caso de este estudio, se hizo un seguimiento de 2.941 personas de Catalunya y 1.899 se infectaron de SARS-CoV-2, de las cuales 284 desarrollaron Covid persistente, que se define como la presencia de síntomas durante más de tres meses tras la infección.
Las personas que trabajan en turnos de noche presentan un riesgo 88% mayor frente a las diurnas de desarrollar el Covid persistente, sin importar si se trata de un trabajo nocturno en el presente o en el pasado, y la asociación es más intensa en personas con obesidad.
De todas formas, este factor no contribuye a tener más posibilidades de contraer la infección, sino que influye en la forma en la que el organismo se recupera: "Nuestros hallazgos sugieren que la alteración de los ritmos desempeña un papel en la transición de una infección aguda a síntomas persistentes", ha explicado Manolis Kogevinas, investigador de ISGlobal y coordinador del estudio.
EL INSOMNIO CRÓNICO
El insomnio crónico también aumenta las posibilidades en un 42% de contraer la infección, por lo que las personas con un horario de noche e insomnio tienen un 2,7 veces más probabilidades de contraerla frente a quienes trabajan de día y no sufren insomnio.
"Promover hábitos de sueño saludables y minimizar la alteración de los ritmos circadianos podría representar una estrategia sencilla y de bajo coste para reducir las consecuencias a largo plazo de las infecciones víricas", ha concluido Kogevinas.
Aunque la muestra de población presenta información detallada de los horarios de trabajo o de los hábitos de sueño, el mismo comunicado advierte que hay que tener en cuenta que los participantes están entre los 40 y los 65 años, por lo que los resultados podrían no ser extrapolables a otras edades.