Un estudio identifica el papel de la proteína ENT1 en la aparición y progresión de la enfermedad hepática metabólica

Archivo - Hígado.
Archivo - Hígado. - NADZEYA HAROSHKA/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: martes, 20 octubre 2026 18:09

MADRID 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Barcelona han identificado el papel de la proteína ENT1 en el desarrollo y progresión de la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), conocida anteriormente como hígado graso y que supone la patología hepática más frecuente.

El estudio, publicado en 'Metabolism: Clinical and Experimental', se centra en la proteína ENT1, que permite la entrada de los nucleósidos, pequeñas moléculas esenciales para el funcionamiento de las células del hígado. Sus resultados abren la puerta al desarrollo de nuevas terapias.

La MASLD no está causada por el consumo de alcohol, sino por alteraciones metabólicas como la obesidad. Se caracteriza por la acumulación excesiva de grasa en el hígado y puede evolucionar hacia formas más graves, como la fibrosis avanzada o el cáncer de hígado.

Los investigadores tenían como objetivo desvelar los mecanismos que hacen que se origine y progrese, algo que se desconoce en la actualidad. Para ello, han estudiado la expresión de ENT1, es decir, hasta qué punto está activo el gen que dirige la producción de este transportador, así como su impacto en el metabolismo del hígado y del organismo.

Experimentos en ratones con y sin ENT1 han permitido establecer una relación entre este transportador, los niveles de nucleósidos y la aparición de las alteraciones características de la enfermedad.

Los resultados muestran que la deficiencia de ENT1 reduce los niveles de adenosina en el hígado, un nucleósido que interviene en la regulación de la inflamación y en la respuesta de las células al estrés. Asimismo, este déficit protege a los animales frente a la inflamación, la fibrosis y la acumulación excesiva de grasa en este órgano.

También revelan que los ratones sin ENT1 presentan una mejor tolerancia a la glucosa y una mayor sensibilidad a la insulina, lo que apunta a que los efectos del transportador podrían ir más allá del hígado y afectar al metabolismo global del organismo.

SU EXPRESIÓN VARÍA SEGÚN LA FASE DE LA ENFERMEDAD

El análisis de biopsias hepáticas de pacientes y bases de datos de expresión génica han complementado los resultados de los modelos animales, mostrando que la expresión hepática de ENT1 varía a lo largo de la MASLD.

Mientras que en las fases iniciales es más elevada, tanto en humanos como en ratones, va disminuyendo a medida que la enfermedad progresa. Según han apuntado los autores, esto sugiere que el transportador está regulado de forma diferente según el estadio de la patología.

"La mayor expresión de ENT1 en las fases iniciales podría contribuir a transportar e internalizar la adenosina en el hígado, lo que estaría en sintonía con la aparición y progresión inicial de la enfermedad", han señalado.

Los datos de pacientes también refuerzan la posible implicación de ENT1 en el metabolismo de todo el organismo. En personas con MASLD en fases iniciales, una mayor expresión de ENT1 en el hígado se asocia con niveles más elevados de insulina y con un índice HOMA-IR más alto, un indicador de resistencia a la insulina.

"En conjunto, estos resultados identifican a ENT1 como un regulador del metabolismo sistémico de los nucleósidos y de la homeostasis metabólica, y ponen de relieve el transporte de nucleósidos como un eje hasta ahora poco valorado que contribuye al desarrollo y la progresión de la MASLD", han detallado los investigadores.

El estudio sitúa a ENT1 como una posible diana terapéutica. Esto tiene un especial interés, puesto que ya existen fármacos capaces de inhibir su actividad en diferentes fases de desarrollo clínico. Con todo, los autores han puntualizado que se necesitan más estudios para confirmar la relevancia de esta proteína, sobre todo en humanos.

Contador

Contenido patrocinado