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VALÈNCIA 14 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria Incliva, del Hospital Clínico Universitario de València, y la Universitat de València (UV) en colaboración con el Centro de Investigación Príncipe Felipe de València (CIPF), ha identificado un nuevo mecanismo implicado en el deterioro cognitivo asociado a la cirrosis hepática.
Según el estudio, las vesículas extracelulares presentes en la sangre de pacientes con encefalopatía hepática mínima pueden transportar señales inflamatorias hasta el cerebro y contribuyen a provocar neuroinflamación y deterioro cognitivo, según ha informado el INCLIVA en un comunicado.
La encefalopatía hepática mínima es una complicación neuropsiquiátrica que afecta al 30%-40% de los pacientes con cirrosis hepática. Se caracteriza por una disfunción cerebral leve que provoca cambios sutiles en la cognición, la atención, la memoria de trabajo, la velocidad psicomotora y la función motora fina.
Además, la investigación ha permitido comprobar que el tratamiento con rifaximina modifica el contenido de estas vesículas y elimina su capacidad de provocar los efectos observados sobre el cerebro en el modelo experimental utilizado.
Los resultados, publicados en Journal of Neuroinflammation, abren nuevas líneas de investigación para el desarrollo de biomarcadores y posibles tratamientos dirigidos a las vesículas extracelulares. En el trabajo han participado el Grupo de Investigación en Deterioro Neurológico de INCLIVA y la UV y el CIPF, en colaboración con los Servicios de Medicina Digestiva del Hospital Clínico Universitario y el Hospital Arnau de Vilanova, de València.
El papel de las vesículas extracelulares La doctora Carmina Montoliu Félix, coordinadora del citado grupo de investigación, catedrática del Departamento de Patología de la UV e investigadora principal de este estudio, explica que se conocía la existencia de inflamación sistémica y la eficacia clínica de la rifaximina, "pero no el mecanismo por el que la inflamación llegaba al cerebro".
En esta investigación, ha explicado que se ha podido confirmar el papel de las vesículas extracelulares presentes en la sangre de pacientes con encefalopatía hepática en la transmisión de la inflamación al cerebro y el de la rifaximina revirtiendo estos efectos. Los resultados abren nuevas líneas para desarrollar biomarcadores y tratamientos dirigidos a las vesículas extracelulares", concluye.
Para realizar el estudio, los investigadores aislaron vesículas extracelulares de personas sanas y de pacientes con y sin encefalopatía hepática mínima, tratados o no con rifaximina. Posteriormente, las administraron a ratas sanas.
Los resultados mostraron que únicamente las vesículas de pacientes con encefalopatía hepática mínima provocaron neuroinflamación y deterioro cognitivo. En cambio, las vesículas de pacientes tratados con rifaximina perdieron esta capacidad patológica, lo que ha permitido identificar el papel de estas estructuras en el mecanismo estudiado.
Además de la doctora Carmina Montoliu, han participado en el estudio la doctora Amparo Urios y Adrià López-Gramaje, del mismo grupo de investigación; la doctora Desamparados Escudero García, del Servicio de Medicina Digestiva del Hospital Clínico Universitario de València y profesora del Departamento de Medicina de la UV; y el doctor Vicente Felipo, del Laboratorio de Neurobiología, unidad mixta de CIPF/INCLIVA.