Un estudio español identifica tres sustancias en la sangre que podrían ayudar a conocer mejor la recuperación tras ictus

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Publicado: martes, 27 octubre 2026 14:47

MADRID 27 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un equipo de investigadores españoles ha llevado a cabo un estudio a través del que ha identificado y analizado tres sustancias en la sangre que podrían ayudar a conocer mejor la recuperación que se produce tras sufrir un ictus y la evolución del paciente.

La investigación, que ha sido liderada por el Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, y publicada en la revista especializada 'Scientific Reports', se enmarca en el estudio 'SMARRTS', que a su vez está conducido por el Grupo de Investigación en Enfermedades Neurovasculares del Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR, por sus siglas en catalán) y la Unidad de Neurorrehabilitación y Daño Cerebral del centro, en colaboración con otras institucionales nacionales.

Así, y con motivo de la celebración, este jueves, 29 de octubre, del Día Mundial del Ictus, los autores han expuesto que se han encontrado asociaciones entre tres posibles biomarcadores sanguíneos y aspectos de la recuperación funcional, como caminar, recuperar fuerza muscular y realizar actividades cotidianas. "Los resultados abren una vía para estudiar si, en el futuro, un análisis de sangre podría complementar las evaluaciones clínicas habituales, aunque todavía no permiten predecir la recuperación individual", han aclarado.

La meta "es estudiar si determinadas moléculas sanguíneas reflejan procesos de reparación cerebral y neuroplasticidad, así como su relación con la evolución de los pacientes durante la rehabilitación", han concretado la investigadora sénior y responsable del Grupo de Enfermedades Neurovasculares del VHIR, la doctora Anna Rosell, y la miembro de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) y del centro barcelonés, la doctora Susana Rodríguez González.

Según han afirmado, "actualmente, los médicos rehabilitadores valoran la recuperación mediante escalas clínicas y pruebas funcionales que miden la movilidad, la fuerza, la marcha y la autonomía". Ante ello, "el objetivo a largo plazo es explorar si una sencilla muestra de sangre podría aportar información complementaria a la evaluación clínica convencional", han declarado.

INVESTIGACIÓN PROSPECTIVA, MULTICÉNTRICA Y OBSERVACIONAL

Para ello, han realizado una investigación prospectiva, multicéntrica y observacional -sin intervenir en los tratamientos-, con un análisis de 62 pacientes que habían sufrido un primer ictus y 43 personas de control. Los participantes han sido evaluados antes de comenzar la rehabilitación y al mes, a los tres y a los seis meses, combinando muestras de sangre con pruebas funcionales.

Con ello, se han estudiado cuatro moléculas relacionadas con la reparación cerebral y la neuroplasticidad, que es la capacidad del sistema nervioso para reorganizar sus conexiones. Estas son uPA, endostatina, GDF-10 y uPAR, y los resultados señalan especialmente a las tres últimas como posibles biomarcadores para estudiar la recuperación.

"Los pacientes con niveles más elevados de GDF-10 y uPAR antes de iniciar la rehabilitación presentaron, posteriormente, peores resultados en determinados parámetros, como la velocidad de marcha, la fuerza muscular o la función motora del brazo", han explicado Rosell y Rodríguez González, quienes han añadido que "una mayor disminución de endostatina durante el primer mes se relacionó con una mayor mejoría posterior en determinadas capacidades motoras y de fuerza".

Junto a ello, han afirmado que "un aumento de GDF-10 se asoció con una mejor evolución de la función del brazo, la autonomía cotidiana y la capacidad de caminar". "Las asociaciones observadas no demuestran que estos biomarcadores causen una determinada evolución ni permiten todavía utilizarlos para predecir individualmente la recuperación de un paciente", han insistido.

No obstante, han manifestado que "si estos resultados se validan, los biomarcadores podrían ayudar a comprender diferentes patrones de recuperación y estudiar qué pacientes podrían beneficiarse de determinadas intensidades o estrategias rehabilitadoras". "También, podrían contribuir a investigar las diferencias en la respuesta a las terapias", han apuntado, para añadir que "esta línea cuenta, además, con investigaciones anteriores sobre la angiogenina, otra molécula sanguínea cuyos cambios se asociaron con la evolución funcional y mostraron diferencias según la intensidad del tratamiento".

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