Publicado 10/11/2020 16:50CET

Un estudio detecta transmisión bidireccional del virus del COVID-19 entre visones y humanos en granjas de Países Bajos

WWF reclama el cierre de las granjas de visones en Europa.
WWF reclama el cierre de las granjas de visones en Europa. - WWF

MADRID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

La secuenciación del genoma completo de los brotes de SARS-CoV-2 en 16 granjas de visones de Países Bajos ha revelado la transmisión del virus entre humanos y visones, así como de visón a humano. El virus se introdujo inicialmente desde los humanos, según explican los autores del estudio, y desde entonces ha evolucionado.

"Es importante investigar más en los visones y otras especies de mustélidos para entender si estas especies están en riesgo de convertirse en un reservorio del SARS-CoV-2", señalan en su trabajo, publicado en la revista 'Science'.

Aunque se ha demostrado que varios animales son susceptibles al SARS-CoV-2, el origen zoonótico es todavía desconocido. En los Países Bajos, el virus se diagnosticó por primera vez en dos granjas de visones a finales de abril de 2020. Estos investigadores realizaron una investigación a fondo entre las primeras 16 granjas de visones infectadas en el país. Su análisis combinó diagnósticos del SARS-CoV-2, la secuenciación del genoma completo y entrevistas en profundidad con los trabajadores de las granjas.

A finales de junio, 66 de 97 (68%) de los residentes, empleados y/o contactos de las granjas de visones examinados tenían pruebas de infección por el SARS-CoV-2. El análisis de los genomas del virus del visón en estas granjas reveló una diversidad de secuencias. Estos grandes grupos de infección fueron iniciados por casos de COVID-19 en humanos con virus que llevan la mutación D614G, insisten los autores.

La secuenciación también reveló que algunas personas estaban infectadas con cepas del virus con una firma de secuencia animal, lo que proporciona evidencia de la transmisión de animal a humano. Los análisis posteriores indicaron que no se produjo ningún derrame en las personas que vivían cerca de las granjas de visones.

"Es imperativo que el sector de la producción y el comercio de pieles no se convierta en un reservorio para futuros derrames del SARS-CoV-2 a los seres humanos", concluyen.

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