Un estudio descubre cómo detectar en tiempo real el impacto del calor extremo

Archivo - Jornada de intenso calor con máximas de 44ºC en Almería. A 24 de julio de 2026 en Almería (Andalucía, España). La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado para este viernes el aviso rojo por altas temperaturas en la provincia de Almer
Archivo - Jornada de intenso calor con máximas de 44ºC en Almería. A 24 de julio de 2026 en Almería (Andalucía, España). La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado para este viernes el aviso rojo por altas temperaturas en la provincia de Almer - Marian León - Europa Press - Archivo
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Publicado: lunes, 7 septiembre 2026 6:59

    MADRID, 7 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio basado en 8,1 millones de visitas a urgencias plantea utilizar los registros electrónicos de salud disponibles casi en tiempo real para saber cómo están afectando las olas de calor a la población. Los investigadores comprobaron que las olas de calor de junio y agosto de 2025 provocaron más de 13.000 visitas adicionales a urgencias en 19 estados del este de Estados Unidos.

El trabajo, liderado por investigadores del Centro para el Clima, la Salud y el Medio Ambiente Global de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard (Harvard Chan C-CHANGE) y del Departamento de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston (BUSPH), en colaboración con la empresa estadounidense Truveta, ofrece un nuevo enfoque para la preparación ante episodios de calor extremo.

El estudio, publicado en 'Nature Health', analiza cómo los datos de las historias clínicas electrónicas pueden utilizarse durante una ola de calor para identificar a las poblaciones más afectadas, orientar las medidas de protección y comprobar la eficacia de las intervenciones mientras la temporada de calor todavía está en curso.

MÁS DE 13.000 VISITAS A URGENCIAS DURANTE DOS OLAS DE CALOR

El equipo de investigación analizó 8,1 millones de visitas a urgencias registradas durante los veranos de 2023 a 2025. Para ello, utilizó registros electrónicos de salud anonimizados de los sistemas sanitarios miembros de Truveta en 19 estados del este de Estados Unidos.

Los investigadores vincularon las temperaturas máximas diarias con el número de visitas a urgencias a nivel estatal por todas las causas, enfermedades relacionadas con el calor, enfermedades renales y afecciones psiquiátricas.

Posteriormente, estimaron el aumento de las visitas a urgencias durante los días más calurosos y calcularon cuántas de las visitas registradas durante las olas de calor de junio y agosto de 2025 podían atribuirse a las temperaturas extremas.

Durante la ola de calor de junio de 2025, alrededor del 9,2 por ciento de las visitas a urgencias por cualquier causa fueron atribuibles al calor, lo que correspondió a aproximadamente 6.986 visitas adicionales en los 19 estados analizados.

En agosto de 2025, alrededor del 8,3 por ciento de las visitas a urgencias por cualquier causa fueron atribuibles al calor, lo que correspondió a aproximadamente 6.351 visitas adicionales.

En ambos episodios, aproximadamente una de cada diez visitas a urgencias por cualquier causa durante los días de calor extremo se debió a las altas temperaturas.

Además, casi el 30 por ciento de las visitas a urgencias relacionadas con enfermedades renales durante los periodos de ola de calor fueron atribuibles al calor.

Las temperaturas más elevadas también se asociaron con mayores tasas de visitas a urgencias por cualquier causa, enfermedades renales y afecciones psiquiátricas. Durante toda la temporada cálida, de abril a agosto de los años 2023 a 2025, las visitas por cualquier causa aumentaron un 6,3 por ciento. En el caso de las enfermedades renales, el incremento fue del 19,5 por ciento durante la temporada cálida de todos los años, mientras que las afecciones psiquiátricas aumentaron un 8,8 por ciento.

LOS DATOS DE LOS HOSPITALES PUEDEN ESTAR DISPONIBLES EN UNA SEMANA

Tradicionalmente, los estudios sobre los efectos del calor en la salud se han basado en datos de reclamaciones de seguros que llegan con retraso, a menudo entre seis y 18 meses después de un episodio de calor extremo.

Este desfase dificulta adaptar durante el mismo verano los mensajes de salud pública, el personal de los servicios de emergencia o los programas de protección dirigidos a las comunidades más afectadas.

Frente a este modelo, el equipo utilizó datos de historias clínicas electrónicas que estaban disponibles dentro de la semana posterior a la visita al servicio de urgencias.

Los investigadores consideran que esta disponibilidad casi en tiempo real puede permitir evaluar el impacto de un episodio de calor mientras todavía está teniendo lugar.

"Esta es una prueba de concepto sobre cómo los datos de registros médicos electrónicos casi en tiempo real pueden convertirse en información útil durante un evento climático en curso", explica Amruta Nori-Sarma, autora principal y subdirectora de Harvard Chan C-CHANGE.

La investigadora señala que, si los datos muestran un aumento repentino de las visitas a urgencias entre determinados grupos, los sistemas sanitarios pueden utilizar esa información para reforzar las medidas dirigidas a esas poblaciones.

Como ejemplo, cita la posibilidad de aumentar la divulgación, garantizar el acceso a la diálisis o reforzar el personal ante el siguiente episodio de calor.

Nori-Sarma añade que, aunque cabría esperar que las visitas de emergencia relacionadas con el calor disminuyeran a medida que avanza el verano y la población se adapta, los datos mostraron solo un descenso moderado entre las olas de calor de junio y agosto.

A su juicio, este resultado tiene implicaciones para evaluar en tiempo real el éxito de los programas de adaptación implementados localmente.

EL SISTEMA PERMITE IDENTIFICAR A LAS PERSONAS MÁS VULNERABLES AL CALOR

Los investigadores plantean varias formas en las que este tipo de evaluación rápida podría reforzar la preparación ante el calor.

Una de ellas son los planes de actuación y los sistemas de alerta temprana. Los datos de las urgencias casi en tiempo real pueden utilizarse para comprobar si las advertencias y las intervenciones, como la apertura de centros de climatización, están reduciendo la carga para la salud.

También pueden servir para orientar actuaciones relacionadas con el reverdecimiento urbano y las infraestructuras destinadas a favorecer la refrigeración.

Los análisis rápidos pueden ayudar asimismo a dirigir las inversiones hacia las zonas y poblaciones que muestran los mayores picos de demanda energética durante las olas de calor.

Otra aplicación está relacionada con la protección de los trabajadores y los mensajes de salud pública. La vigilancia basada en registros electrónicos de salud puede mostrar qué poblaciones, como los trabajadores al aire libre, los adultos mayores o las personas con enfermedad renal crónica, necesitan mensajes y medidas de protección personalizados durante los siguientes episodios de calor extremo.

El sistema también permitiría evaluar las intervenciones durante la misma temporada. Al comparar los patrones de los servicios de urgencias antes y después de aplicar nuevas medidas, las agencias de salud pueden determinar si los programas están protegiendo a los pacientes y ajustarlos si no es así.

"Estas dos olas de calor por sí solas provocaron más de 13.000 visitas adicionales a los servicios de urgencias, un aumento que exige visibilidad en tiempo real y una respuesta rápida", señala Mary Willis, autora principal y profesora adjunta de epidemiología y salud ambiental en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Boston.

La investigadora subraya la importancia de invertir en una vigilancia oportuna de la salud pública y en las estrategias de intervención correspondientes ante el aumento del calor extremo.

En conjunto, el estudio subraya la necesidad de invertir en sistemas de datos que permitan utilizar de forma oportuna y segura los registros electrónicos de salud para conocer la situación de la salud pública.

Los investigadores también plantean integrar la vigilancia de los servicios de urgencias en tiempo casi real en los planes de acción contra el calor, la preparación para emergencias y las iniciativas de resiliencia climática.

El estudio recuerda finalmente la necesidad de prestar especial atención a las poblaciones de mayor riesgo, en particular a los adultos mayores y a las personas con enfermedad renal.

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