Enma Laborda, Lorena Benlloch, Cristina Prieto, Alfonso Alejo, Sofía Méndez y Esther del Olmo, en el laboratorio - IBSAL
SALAMANCA 14 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y la Universidad de Salamanca (USAL) ha demostrado la notable actividad antiparasitaria de Eryngium bourgatii, conocida como cardo azul o cardo de la Magdalena, frente a los parásitos causantes de la leishmaniasis visceral y la enfermedad de Chagas.
La investigación, publicada en el Journal of Ethnopharmacology, constituye el análisis más completo realizado hasta la fecha sobre esta especie y abre nuevas posibilidades para el desarrollo de futuros fármacos de origen natural, tal y como han señalado fuentes del IBSAL a través de un comunicado recogido por Europa Press.
Precisamente, ha destacado que las enfermedades parasitarias representan un "serio problema" de salud pública, ya que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente, entre 700.000 y un millón de personas contraen leishmaniasis cutánea, mientras que aproximadamente 70.000 se infectan con leishmaniasis visceral (LV), la forma más agresiva de la enfermedad.
Si no se trata a tiempo, la LV puede ser mortal, y causa alrededor de 30.000 muertes anuales. Además, la leishmaniasis es endémica en 98 países y representa un riesgo para aproximadamente 350 millones de habitantes en todo el mundo.
Igualmente, entre seis y siete millones de personas están infectadas con la enfermedad de Chagas, que causa aproximadamente 10.000 muertes al año.
La mayoría de las personas afectadas se encuentran en América Latina, pero la migración ha llevado la enfermedad a otras partes del mundo, como Estados Unidos y Europa.
La investigadora principal Esther del Olmo, coordinadora del Grupo de Investigación en Química Farmacéutica del CIETUS de la USAL y miembro del grupo DOMOBIO (Diseño y obtención de moléculas bioactivas) del IBSAL, ha señalado que estas enfermedades son un "reto mundial y se precisan nuevas alternativas terapéuticas".
A este respecto, ha explicado que los medicamentos actualmente disponibles para el tratamiento de estas enfermedades son "muy antiguos y presentan una toxicidad elevada".
"Nuestros resultados identifican compuestos naturales con excelente actividad que podrían constituir un buen punto de partida para el desarrollo de moléculas más seguras y eficaces", ha detallado.
ORIGEN DEL ESTUDIO
El origen del estudio se remonta al verano de 2020, en plena pandemia, cuando las limitaciones de movilidad llevaron a Del Olmo a pasar más tiempo de lo habitual en su tierra natal, el noroeste de Burgos y durante una excursión por la Peña Amaya, un paraje calizo a casi 1.400 metros de altitud, la belleza de la planta llamó su atención.
"El objeto inicial no era estudiar el cardo azul, pero su belleza me hizo fijarme en él. Cuando empecé a revisar la bibliografía me di cuenta de que no estaba muy estudiado, salvo algunos trabajos muy antiguos", ha profundizado Del Olmo, y además, los estudios indicaban la presencia de uno de los compuestos en los que trabajaba en aquel momento, el falcarinol, que no había sido ensayado como antiparasitario.
Esa curiosidad y esa coincidencia han derivado en un trabajo prolongado a lo largo de varios años, que ha incluido la recolección cuidadosa de raíces y partes aéreas, el aislamiento de compuestos mediante técnicas avanzadas de cromatografía y su evaluación frente a Leishmania donovani, Trypanosoma cruzi y Plasmodium falciparum, parásitos causantes de la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas y la malaria, respectivamente.
El equipo ha identificado 41 compuestos naturales, y aisló y purificó 13, entre ellos varios poliacetilenos de tipo falcarinol, conocidos por su potencial bioactivo.
Destaca el aislamiento de un compuesto identificado como furanona 12, muy abundante en las raíces y cuya estructura química fue corregida respecto a las únicas publicaciones de referencia, que datan de los años 70.
"Hemos identificado compuestos que no habían sido descritos antes y corregido la estructura de una molécula que llevaba décadas transmitiéndose con un error. Desde el punto de vista químico, este estudio también es muy importante", ha explicado Del Olmo.
En los ensayos in vitro, los extractos y fracciones de la planta han mostrado una elevada capacidad de inhibición frente a L. donovani y T. cruzi, mientras que la actividad frente a malaria ha sido baja.
Algunos compuestos, como la furanona 12 y el falcarinol, han mostrado una potencia comparable a fármacos de referencia para leishmaniasis y actividad significativa frente a Chagas.