Publicado 21/06/2022 18:43

Un estudio demuestra que las células intestinales y las bacterias del ácido láctico protegen contra la candidiasis

Archivo - Hongo Candida albicans.
Archivo - Hongo Candida albicans. - SHUTTERSTOCK - Archivo

MADRID, 21 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Instituto Leibniz de Investigación de Productos Naturales y Biología de la Infección - Instituto Hans Knöll de Jena (Alemania) han descubierto que las células intestinales promueven activamente el crecimiento bacteriano para protegerse del hongo de la levadura 'Candida albicans', que ocasiona la candidiasis vaginal.

La presencia de probióticos, como las bacterias del ácido láctico, cambia el entorno en el intestino y obliga al hongo de la levadura 'Candida albicans' a cambiar su metabolismo, haciéndolo menos infeccioso. De este modo, los probióticos pueden contener o prevenir la propagación de las infecciones fúngicas en el intestino.

'Candida albicans' coloniza de forma natural el cuerpo humano, especialmente en el intestino. Normalmente se trata de una colonización benigna, ya que el sistema inmunitario y un microbioma intestinal sano la mantienen bajo control.

Sin embargo, si el microbioma se desequilibra o el sistema inmunitario está gravemente comprometido, 'C. albicans' puede entrar en el torrente sanguíneo. Esto puede suponer una amenaza para la vida, especialmente para las personas inmunodeprimidas en las unidades de cuidados intensivos.

En este trabajo, publicado en la revista científica 'Nature Communications', han descubierto ahora que las células intestinales humanas desempeñan un papel importante en la lucha contra las infecciones fúngicas causadas por 'C. albicans'.

"Las células intestinales alimentan a las bacterias lácticas, que se multiplican y a su vez quitan nutrientes al hongo de la levadura", explica la primera autora del trabajo, la española Raquel Alonso-Román.

Las nuevas condiciones obligan a 'C. albicans' a adaptar su metabolismo, haciendo que se desprenda de ciertas características y haciéndolo menos infeccioso. Al añadir los probióticos al intestino se crea un equilibrio entre la levadura, las bacterias lácticas y el resto del microbioma, lo que restablece un estado saludable.

Las infecciones por 'C. albicans', como las vulvovaginales, ya se tratan con éxito con bacterias lácticas. "Ya sabemos que las bacterias del ácido láctico, en particular, pueden contrarrestar una infección fúngica, prevenirla o incluso matar al hongo. Nuestro trabajo aborda ahora la cuestión del 'cómo'", detalla otro de los autores, Bernhard Hube.

Los investigadores desarrollaron modelos informáticos capaces de predecir cómo se comportan las bacterias lácticas de la especie Lactobacillus rhamnosus al encontrarse con 'C. albicans'. "Utilizando datos de estudios anteriores, nuestros modelos informáticos pueden predecir que las bacterias lácticas se multiplicarían y acabarían por contrarrestar a 'C. albicans'", apunta otro de los autores, Mark Gresnigt.

Sin embargo, experimentos posteriores en el laboratorio demostraron que las bacterias no se multiplicaban en medios de cultivo convencionales como se había previsto. "Sólo cuando añadimos células epiteliales del intestino, las bacterias del ácido láctico empezaron a multiplicarse", continúa Gresnigt.

Los investigadores pudieron averiguar cómo el hongo de la levadura cambia su metabolismo para adaptarse a las nuevas condiciones. Como ya no hay suficientes nutrientes en el intestino, se produce un ajuste en la actividad genética de 'C. albicans', lo que hace que el hongo de la levadura sea menos infeccioso y, por tanto, ya no pueda dañar las células intestinales.

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