Actualizado 19/01/2011 14:30 CET

Un estudio constata que más restricción del tabaco conlleva menos consumo

Un cigarro en un cenicero
TOMASZ SIENICKI

BARCELONA, 19 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un estudio elaborado en los 27 países de la Unión Europea (UE), y en el que ha colaborado el Instituto Catalán de Oncología (ICO), confirma la hipótesis de que una mayor restricción del tabaco supone menos consumo y exposición pasiva al humo.

El trabajo, publicado en la revista 'Plos One', relaciona la encuesta del Eurobarómetro sobre tabaco y la escala TCS, que contempla las principales medidas de control del tabaquismo a nivel internacional.

"Los países que puntúan más en la escala de control, por sus políticas activas, cuentan con una prevalencia de consumo de tabaco inferior y la proporción de población expuesta al humo, tanto en casa como en el trabajo, es menor", ha explicado el coautor del estudio y jefe de la Unidad de Control del Tabaquismo del ICO, Esteve Fernández Muñoz.

En países como Reino Unido, Irlanda, Malta y Suecia, que adoptan más medidas de control del tabaquismo, la prevalencia del consumo es "relativamente baja", --inferior al 28,8 por ciento--, igual que la prevalencia de la exposición al humo de tabaco --inferior al 13,8% en el hogar y el 23,4% en el trabajo--.

No obstante, en la república Checa, Alemania, Luxemburgo, Grecia y Austria, donde hay menos medidas de control, la prevalencia del tabaquismo fue "relativamente alta" --más del 30%--, así como la prevalencia de la exposición al humo --entre el 15% y el 30% en el hogar, y entre el 15% y el 36% en el trabajo--.

España puntúa en las partes más altas de la escala TCS, aunque en aspectos como el precio del tabaco puntúa bajo. "Es uno de los países de Europa donde es más barato", asegura Fernández.

"Está demostrado que el aumento del precio del tabaco es la medida más eficaz de control del tabaquismo --30 puntos sobre 100 en la escala TCS--, en relación a otras acciones, como por ejemplo, los tratamientos para dejar de fumar", añade.

Los expertos prevén que estas medidas reduzcan la incidencia de enfermedades cardiovasculares a corto y medio plazo, así como de la incidencia de cáncer, principalmente de pulmón, a más largo plazo.

En España, la exposición pasiva al tabaco produce entre 1.200 y 3.200 muertes al año por cáncer de pulmón e infarto de miocardio.