Una adolescente mira la pantalla de su teléfono móvil. - UCO
CÓRDOBA 2 Jul. (EUROPA PRESS) -
Un estudio de la Universidad de Córdoba (UCO), realizado con 3.500 estudiantes de la provincia, revela que "los discursos de odio hacia grupos minoritarios en el entorno 'on line' pueden conducir al desarrollo de ideas y conductas suicidas", ya que "el ciberodio puede deteriorar la salud mental en adolescentes", pues la adolescencia es un periodo especialmente sensible en la vida de las personas.
Según ha informado la UCO en una nota, "en esta etapa, la identidad aún en desarrollo y la importancia que se otorga a la aceptación social propician que los discursos de odio dirigidos a los grupos sociales de pertenencia (racial, religioso o de orientación e identidad sexual) puedan aumentar el sentimiento de aislamiento y rechazo que conduce a problemas de salud mental".
En el contexto actual, en el que el 96,5% de personas de entre diez y 15 años hacen uso de Internet en España, "la red supone un espacio de socialización positivo, pero también potencialmente hostil para una adolescencia que aún no ha desarrollado las herramientas psicológicas necesarias para lidiar con este tipo de agresiones".
El estudio de la Universidad de Córdoba, realizado con estudiantes de varios centros educativos de la provincia, ha concluido que "el tramo de edad comprendido entre los 12 y los 13 años podría ser especialmente vulnerable a una de las consecuencias más preocupantes de la victimización por ciberodio", es decir, "el desarrollo de pensamientos o conductas suicidas".
El estudio, liderado por personal investigador del Departamento de Psicología, ha analizado la relación entre el ciberodio, la somatización y el desarrollo de ideas y comportamientos suicidas entre la población adolescente. Para ello, han hecho un seguimiento a lo largo de cuatro años a 3.500 estudiantes de 38 escuelas de Córdoba, utilizando un cuestionario en el que se les consultaba sobre el odio a las minorías, sobre molestias físicas, como dolores de cabeza o de estómago, y sobre la presencia de pensamientos y conductas suicidas.
Tal y como ha explicado la primera autora del estudio, Susett Naranjo Pou, junto a Raquel Espejo Siles e Izabela Zych, los resultados apuntan a una "ventana de vulnerabilidad en las edades de entre 12 y 13 años, en las que ser víctima de discursos de ciberodio tiene una relación direccional con el desarrollo de molestias físicas e ideas y comportamientos suicidas".
No es casualidad, ya que "es una edad en la que se producen hitos como el cambio de nivel educativo, con el consiguiente cambio de compañeros, o el acceso al primer 'smartphone' personal y por tanto a las redes sociales y foros, donde se comienza a construir una personalidad 'on line', pero en los que también circulan ese ciberodio y sus discursos". Las investigadoras entienden que hay lugar para la esperanza porque "las consecuencias se pueden prevenir, y existe margen de actuación, si se parte de una base científica sólida".
"Al contrario del 'cyberbullying', que se dirige contra un individuo en concreto, el ciberodio ataca al grupo social de pertenencia, lo que puede llevar a los adolescentes a interiorizar la noción de que su cultura, etnia u orientación sexual son inherentemente indeseables y suponen una carga para quienes les rodean", según han explicado las investigadoras, que consideran que estos resultados "ponen de manifiesto la urgencia de dedicar más recursos a la prevención del ciberodio y a su impacto en la salud mental de la población adolescente".
Ello es evidente, dado que "el suicidio es una de las principales causas de muerte entre este sector de la población", mientras que "los programas de prevención deben adoptar una mirada holística, implicando a profesionales de la salud mental y de la educación, a las familias y a las administraciones públicas", al tiempo que deben integrar "estrategias para la inclusión y la aceptación de la diversidad".