Publicado 27/09/2021 07:49CET

Estudian cómo usar un microbioma sano para recuperar músculo perdido

Archivo - Los investigadores y colaboradores de EMBL-EBI utilizaron herramientas computacionales para identificar casi 2,000 especies de bacterias intestinales previamente desconocidas.
Archivo - Los investigadores y colaboradores de EMBL-EBI utilizaron herramientas computacionales para identificar casi 2,000 especies de bacterias intestinales previamente desconocidas. - SPENCER PHILLIPS / EMBL-EBI - Archivo

   MADRID, 27 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Si las nuevas investigaciones logran identificar las sustancias que las bacterias del intestino fabrican para ayudar a los músculos a crecer después del ejercicio, podríamos utilizar algunas de esas sustancias para promover el crecimiento de los músculos en personas que sufren la pérdida de músculo que se observa típicamente con el envejecimiento o el cáncer, según una nueva investigación publicada en 'The Journal of Physiology'.

   Los investigadores han descubierto que, para que los músculos crezcan tras el ejercicio, es necesario que el microbioma de los ratones esté intacto.

   El microbioma intestinal se refiere a los billones de bacterias (y otros microbios) que viven dentro de nuestro sistema digestivo. En la última década, las investigaciones han descubierto que estas bacterias producen sustancias necesarias para nuestra salud.

   Algunos de estos estudios han aportado pruebas intrigantes que sugieren que el microbioma intestinal también puede ser importante para la salud de los músculos esqueléticos, pero los investigadores se planteaban si es necesario un microbioma intestinal sano para que el músculo esquelético se adapte al ejercicio.

   Para responder a esta pregunta, dejaron que los ratones se ejercitaran voluntariamente sobre ruedas de correr todos los días durante nueve semanas y a algunos de ellos les administraron antibióticos a través del agua de bebida. El tratamiento con antibióticos mató las bacterias del microbioma intestinal.

   A continuación, compararon los músculos de los ratones sanos con los de los ratones sin un microbioma intacto para ver si los músculos se adaptaban de forma diferente a la carrera sobre ruedas.

   Descubrieron que los músculos de los ratones sin un microbioma intacto no crecían tanto como los de los ratones sanos, a pesar de que ambos grupos de ratones corrieron lo mismo durante las nueve semanas de carrera sobre ruedas.

   Estos resultados indican que un microbioma intestinal sano es necesario para que los músculos esqueléticos crezcan plenamente después de hacer ejercicio.

   Los resultados de este nuevo estudio contribuyen al creciente conjunto de pruebas que demuestran una conexión entre el microbioma intestinal y los músculos esqueléticos. Y sugieren que el microbioma intestinal produce sustancias que ayudan a los músculos esqueléticos a aumentar su tamaño después del ejercicio.

   Aunque los investigadores utilizaron una dosis relativamente baja de antibióticos en comparación con estudios anteriores, una limitación del estudio es que no saben si los antibióticos podrían haber afectado directamente a la capacidad del músculo esquelético para adaptarse al ejercicio.

   También utilizaron sólo ratones hembra en este estudio inicial, por lo que no saben si los resultados serán los mismos en ratones macho. Por último, como ocurre con todos los estudios en animales, no saben si los resultados se trasladarán a los seres humanos.

   Taylor Valentino, primera autora del trabajo, apunta que "si podemos identificar las sustancias que las bacterias intestinales producen para ayudar al crecimiento de los músculos después del ejercicio, podríamos utilizar algunas de esas sustancias para promover el crecimiento de los músculos en las personas que sufren la pérdida de músculo que se observa típicamente con el envejecimiento o el cáncer".

   Por su parte, John McCarthy, autor principal del estudio, añade que "desde un punto de vista atlético, se descubrió que los corredores de categoría mundial tenían más de un tipo particular de bacterias que proporcionaban una fuente adicional de energía que se pensaba que les ayudaba a correr más rápido. Así pues, el microbioma intestinal produce sustancias que parecen ser importantes para que los músculos esqueléticos se adapten plenamente al ejercicio, además de ayudar a mejorar el rendimiento deportivo".

   "Actualmente estamos tratando de determinar cómo el ejercicio cambia la composición y la función del microbioma intestinal --relata--. Esta investigación, junto con otros estudios en bacterias, nos permitirá identificar las sustancias fabricadas por el microbioma intestinal que ayudan a que el músculo esquelético aumente de tamaño en respuesta al ejercicio".

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