Archivo - Mujer trabajando en un ordenador con dolor de cuello. - ANTONIOGUILLEM/ISTOCK - Archivo
MADRID 8 Sep. (EUROPA PRESS) -
La vuelta al trabajo tras las vacaciones, con más exigencias, carga mental, cambios de horarios y mayor alerta, favorece el apretamiento dental durante el día y la actividad muscular mandibular, según la médica rehabilitadora de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) Teresa Jorge.
El bruxismo es un hábito de origen multifactorial y el estrés no es su única causa, pero sí uno de los factores que con mayor frecuencia contribuye a que aparezca o empeore. Además, el apretamiento muscular mantenido puede sobrecargar la articulación temporomandibular y favorecer o agravar sus trastornos.
"El bruxismo de vigilia puede afectar aproximadamente al 20-30% de los adultos, mientras que el bruxismo del sueño es más frecuente en la infancia: afecta al 15-40% de los niños y al 8-13% de los adultos", detalla Jorge.
La especialista señala que los trastornos temporomandibulares son una de las causas más frecuentes de dolor musculoesquelético orofacial y afirma que hasta un 30% de la población presenta signos o síntomas alguna vez, aunque solo una parte necesita tratamiento. Son más frecuentes de los 20 a los 50 años y en mujeres.
Asimismo, explica que muchas personas desconocen que aprietan los dientes, especialmente durante el sueño. Entre las señales de alerta cita la mandíbula cansada al despertar, dolor muscular facial, cefalea matutina y dientes sensibles o desgastados.
Los trastornos temporomandibulares pueden causar dolor delante del oído o en la mandíbula, dificultad o molestias al masticar, limitación para abrir la boca, chasquidos o ruidos articulares, bloqueo mandibular y dolor irradiado hacia la sien, el cuello o los hombros. Un chasquido aislado, sin dolor ni limitación funcional, suele carecer de relevancia clínica y no siempre requiere tratamiento.
CUÁNDO ACUDIR A CONSULTA
la doctora recomienda consultar si el dolor persiste varias semanas, limita comer, hablar o bostezar, o aparecen bloqueos o dificultad importante para abrir la boca. También aconseja una valoración ante cefaleas frecuentes con dolor mandibular o molestias cervicales persistentes, por la estrecha relación funcional entre ambas musculaturas.
Según la especialista, una valoración precoz permite identificar el origen, descartar otras causas de dolor orofacial, iniciar un tratamiento individualizado, reducir el riesgo de cronificación y evitar complicaciones como desgaste o fractura dental, dolor crónico, bloqueo mandibular, desarrollo excesivo de los maseteros o lesiones linguales por mordisqueo.
ABORDAJE MULTIDISCIPLINAR
La doctora Jorge destaca que estos trastornos son un ejemplo de patología musculoesquelética en la que el abordaje multidisciplinar ofrece los mejores resultados. Desde Medicina Física y Rehabilitación se evalúa globalmente el funcionamiento del sistema masticatorio, incluida la articulación temporomandibular, la musculatura masticatoria y cervical, la postura, las limitaciones funcionales y los factores que perpetúan el dolor.
El tratamiento debe coordinarse, cuando sea necesario, con odontólogos, cirujanos maxilofaciales, fisioterapeutas o psicólogos. El plan individualizado puede incluir higiene postural y articular, terapias físicas, tratamiento farmacológico y técnicas intervencionistas para controlar el dolor y mejorar la dinámica y la función articular.
CONSEJOS DURANTE LA JORNADA LABORAL
Durante la jornada laboral, la especialista aconseja hacer pausas breves, revisar la postura ante el ordenador o en cualquier posición fija prolongada, evitar mantener los dientes en contacto cuando no se come y tomar conciencia del apretamiento.
"Normalmente, los dientes deben permanecer separados, los labios cerrados y la lengua apoyada suavemente en el paladar", explica. También recomienda el control del estrés, la actividad física y el descanso adecuado, además de evitar morder bolígrafos, mascar chicle prolongadamente y apoyar la mandíbula sobre la mano.
Asimismo, aconseja evitar, en lo posible, el alcohol, la cafeína y el tabaco, especialmente antes de acostarse, para favorecer el descanso nocturno.