El estreñimiento aumenta en verano: las cuatro causas que alteran el ritmo intestinal durante las vacaciones

Archivo - Mujer infeliz que siente dolor de estómago mientras está de vacaciones. Estreñimiento
Archivo - Mujer infeliz que siente dolor de estómago mientras está de vacaciones. Estreñimiento - NICOLETAIONESCU/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: jueves, 6 agosto 2026 8:35

MADRID, 6 Ago. (EDIZIONES) -

   El estreñimiento de verano es frecuente y algo que suele inquietarnos bastante sobre todo si empezamos nuestras vacaciones. La buena noticia es que en la mayor parte de los casos es una situación completamente benigna y reversible. Volver a los hábitos habituales al regresar de vacaciones suele ser suficiente para que el intestino recupere su ritmo en pocos días.

   Así lo asegura durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la doctora María Muñoz Tornero (@dramariamunoz) , médico especialista en aparato digestivo de IMED Virgen de la Fuensanta, quien aprovecha esta situación para desmitificar la idea de que hay que ir al baño todos los días: "La frecuencia normal oscila entre tres veces al día y tres veces a la semana. Lo que importa no es la frecuencia exacta, sino que las deposiciones sean cómodas, sin esfuerzo excesivo, y que uno tenga sensación de vaciado completo. Si alguien que habitualmente va cada dos días sigue yendo cada dos días en vacaciones y se encuentra bien, no tiene ningún problema".

   Ahora bien, sí hay personas como contamos en este artículo que, efectivamente, notan un episodio de estreñimiento en vacaciones. ¿Por qué? Esta experta indica que la primera explicación, y probablemente la más importante, es la deshidratación: "Con el calor sudamos mucho más de lo habitual, y si no compensamos esa pérdida de líquidos bebiendo suficiente agua, el organismo la busca donde puede extraer esa agua extra que le falta y lo hace en el colon. El colon absorbe más agua de las heces para cedérsela al resto del cuerpo, y el resultado son unas heces mucho más duras y secas, que cuestan mucho más de evacuar".

La segunda razón, tal y como prosigue la doctora Muñoz Tornero, es el cambio de rutina dado que nuestro intestino es un órgano de hábitos con sus propios relojes internos. "Tiene su propio reloj biológico, que regula cuándo está activo y cuándo descansa. Cuando en vacaciones cambiamos los horarios de las comidas, dormimos a horas distintas o viajamos cruzando zonas horarias, ese reloj se desajusta y la motilidad intestinal -el movimiento que impulsa el contenido del intestino hacia adelante- se vuelve más lenta e irregular", agrega.

   La tercera causa es algo que sorprende a muchos pacientes, tal y como especifica, y es la inhibición voluntaria del reflejo de defecación, de manera que cuando estamos fuera de casa, en hoteles, en la playa o de visita, muchas personas retrasan las ganas de ir al baño por estar en un ambiente desconocido o ajeno (no es nuestro baño habitual). "Si hacemos esto de forma repetida, el intestino deja de enviar la señal con la misma intensidad, y las heces permanecen más tiempo en el colon, perdiendo agua y endureciéndose", mantiene esta experta en aparato digestivo.

   Por último, señala que los viajes largos en coche, en avión, o en tren nos mantienen sentados durante horas. "Si tú no te mueves, el intestino tampoco. La actividad física es uno de los principales estimuladores de la motilidad intestinal, y la inmovilidad prolongada la frena significativamente", aprecia esta doctora.

ERRORES QUE NOS HACEN IR MENOS AL BAÑO EN VERANO

   Con ello, esta especialista de de IMED Virgen de la Fuensanta detalla que entre los errores más habituales y que nos hacen ir menos al baño se encontrarían:

   ·No beber suficiente agua: En vacaciones tendemos a sustituir el agua por refrescos, zumos, cervezas o cócteles, que no hidratan igual y que, en el caso del alcohol, tienen además un efecto diurético que agrava la deshidratación.

   ·El cambio en la dieta: Fuera de casa comemos más en restaurantes, tomamos más frituras y alimentos procesados, y reducimos el consumo de verdura, de fruta, y de legumbres; esto se traduce en menos fibra, principal combustible de nuestro intestino para funcionar bien.

·Aguantarse las ganas de ir al baño: Es algo que parece menor, pero que tiene un impacto real en el ritmo intestinal si se repite durante días.

·Sedentarismo de los desplazamientos: Pasar ocho horas en un coche o en un vuelo largo son situaciones en las que el cuerpo apenas se mueve, y eso ralentiza el tránsito intestinal de forma directa, pero si estamos en un transporte --como tren o avión-- que nos permite movernos, es aconsejable dar un pequeño paseo por el pasillo cada 1h-1,5 horas aproximadamente.

   ·El estrés propio de los viajes también afecta al intestino a través del eje cerebro-intestino, una conexión bidireccional muy potente que hace que el estado emocional tenga efectos directos sobre la motilidad digestiva.

PREVENIR O ALIVIAR EL ESTREÑIMIENTO DE VERANO

   Entre las medidas que funcionan a la hora de aliviar el estreñimiento en verano dice que son sencillas, aunque requieren constancia, y cita a las siguientes:

·La hidratación es la prioridad: Beber agua de forma regular a lo largo del día -no sólo cuando se tiene sed- es la intervención más eficaz y más ignorada; la sensación de sed ya indica que llevamos un rato deshidratados.

   ·La fibra dietética: Llegar a 25-35 gramos al día, y el verano nos lo pone fácil porque es la estación de muchas frutas y verduras ricas en fibra; entre los alimentos con mayor evidencia científica para el estreñimiento destacan el kiwi -varios estudios controlados demuestran que consumir dos kiwis al día mejora significativamente la frecuencia y la consistencia de las deposiciones-, las ciruelas o las ciruelas pasas, que contienen sorbitol, un azúcar con efecto laxante natural, y las frutas ricas en pectina como el melocotón o el albaricoque, tan abundantes en verano.

   ·El ejercicio físico: Caminar 30 minutos al día tiene un efecto demostrado sobre la motilidad intestinal; no hace falta nada intenso ya que el movimiento activa los nervios del intestino y estimula el peristaltismo.

·Establecer un horario regular para ir al baño también ayuda mucho: El mejor momento fisiológico es justo después del desayuno, aprovechando el reflejo gastrocólico (cuando el estómago recibe alimento, envía una señal al colon para que se active); sentarse en el baño a esa hora, sin prisa y sin teléfono, reeducará progresivamente el ritmo intestinal.

CUIDADO CON EL USO DE LAXANTES

   Aquí advierte sobre el uso inadecuado de laxantes, medicamento al que recurren muchas personas por iniciativa propia, y un "problema real y frecuente", tal y como advierte esta experta de IMED hospitales, entre otros puntos porque no todos los laxantes son iguales, ni sirven para lo mismo, "y esa diferencia importa mucho". "Si una persona necesita laxantes de forma continuada para tener deposiciones, eso ya no es un problema estival: es un estreñimiento crónico que necesita evaluación médica para identificar la causa y elegir el tratamiento adecuado", agrega esta especialista.

CUÁNDO CONSULTAR CON UN ESPECIALISTA

   Con todo ello, la doctora Muñoz Tornero recuerda que un estreñimiento circunstancial, ligado claramente a un viaje o a unos días de cambio de hábitos, se resuelve solo o con medidas sencillas en menos de dos o tres semanas, y no requiere consulta médica urgente y se trata de "un proceso benigno y muy frecuente".

   Ahora bien, sí remarca esta experta en aparato digestivo que hay situaciones en las que sí hay que consultar sin demora, unas 'señales de alarma' que nunca debemos ignorar, entre las que apunta:

   ·El estreñimiento dura más de tres semanas.

   ·Sangre en las heces o sangrado rectal: Siempre hay que consultarlo, aunque en muchos casos la causa sea benigna como hemorroides o fisuras.

   ·Pérdida de peso no intencionada: Si en las últimas semanas has perdido peso sin proponértelo y tienes estreñimiento, es una combinación que requiere evaluación.

   ·Cambio en el ritmo intestinal persistente, especialmente en mayores de 50 años: Si alguien que siempre ha tenido un tránsito regular nota de repente que su hábito intestinal ha cambiado sin causa clara debe consultarlo.

   ·Dolor abdominal intenso o que no cede.

   ·Anemia o cansancio extremo sin explicación.

   "Además, aquellas personas con antecedentes familiares de cáncer de colon también deben de notificarlo a su médico para iniciar un programa de prevención", incide esta médico especialista en aparato digestivo de IMED Virgen de la Fuensanta.

Contador

Contenido patrocinado